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Un bombero de Gasteiz acompaña al interior del inmueble a dos vecinos. Dani Allende |
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Conmoción en agurain
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El ayuntamiento de la localidad decreta dos días de luto oficial en señal de duelo con los tres fallecidos en el incendio del viernes.
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C. Martín Agurain
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«Me siento fatal y con una impotencia terrible. Fue una situación límite porque evacuaron a mi familia en último lugar. Aún estoy nerviosa» Amelia García Vecina de los fallecidos «En la localidad estamos consternados. En el Ayuntamiento no nos lo podemos creer» Iñaki Beraza Alcalde de Agurain
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UN PUEBLO consternado. Mejor definición se antoja complicada para explicar el estado de ánimo de Agurain y sus vecinos un día después de la tragedia que acabó con la vida de tres de los suyos, uno de ellos, un niño de tres años. A buen seguro, los habitantes de la localidad tardarán en olvidarse de la fatídica tarde del pasado viernes, del dichoso incendio y de las tristes consecuencias del mismo. Ni siquiera los dos días de luto oficial decididos por su Ayuntamiento para ayer y hoy parecen suficientes para remediar la desazón de las gentes del lugar, ayer aún perplejas por lo acontecido.
Uno de los bajos de la finca sita en el número 25 de la calle Dulantzi se convirtió ayer en foco de peregrinaje. Quien más quien menos se acercó hasta el lugar para comprobar in situ los efectos de las llamas y recrearse con el despliegue de cámaras de televisión allí dispuestas. La vivienda presentaba un aspecto desolado, tiznada de hollín y con el mobiliario desbaratado. Sólo los investigadores de la Policía judicial y los técnicos de Bomberos pudieron acceder al local. Allí rebuscaron en busca de indicios y se hicieron acompañar por los moradores habituales del piso. Los investigadores omitieron formular hipótesis sobre lo sucedido, aunque sacaron del sitio pruebas para su análisis.
Al parecer, el incendio inicial de un colchón fue la causa que motivó la tragedia. Las llamas se descontrolaron y su humo, que inundó todo en grandes cantidades, asfixió a los tres fallecidos, que perdieron la vida al intentar refugiarse del incendio en un baño y en los camarotes, lugares sin ventilación ni ventanas. Aquello fue el final para Blas López, de 39 años, su hijo Brice, y para la joven Elsa González, de 30 años, vecinos de los pisos segundo y tercero del número 25.
«Sentimos una gran impotencia», explicaba Luis, uno de los vecinos de los fallecidos. Al tiempo, Amelia García de Vicuña, hija de los vecinos que viven debajo del piso de una de las víctimas, confesaba sentirse «fatal» y embargada por un mar de «nervios. Fue una situación límite, porque evacuaron a mi familia en último lugar. Lo pasé muy mal».
Dichas palabras precedieron a la llegada de Iñaki Beraza, primer edil de la localidad. El mismo explicó a DEIA las decisiones adoptadas por el plenario de su Ayuntamiento, reunido de forma extraordinaria. «Las víctimas eran conocidas en la localidad. Sólo podemos trasladar a sus familiares toda nuestra solidaridad y nuestro apoyo», indicó. «Por eso hemos decidido dos días de luto oficial». Beraza explicó que la Corporación y el pueblo «aún no se puede creer» lo sucedido.
Sea como fuere, lo cierto es que los entierros de los fallecidos se oficiarán hoy tras una misa por sus almas en la Iglesia San Juan de la localidad. |
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