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Barakaldo UPV le niega al Huesca la sorpresa
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BALONMANO Los auriazules supieron gestionar sus rentas tras el descanso
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Xabier Ferrero Barakaldo
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El Barakaldo UPV fue superior de principio a fin, y mandó siempre en el marcador, pero se creyó ganador del partido antes de tiempo y su inconstancia le obligó a emplearse más a fondo de lo previsto para no verse sorprendido. Y es que, en balonmano, como en otros muchos deportes, nada o muy poco es lo que parece, y el principio y el final son bien diferentes.
El Barakaldo UPV salió arrollador. Sus primeros quince minutos fueron demoledores. El equipo respondió como una máquina perfecta. Barreto paraba bajo palos, la defensa defendía y los goles iban cayendo en el saco de los locales en continuas oleadas de contragolpe. Los de Juan Domínguez abrieron una brecha de seis goles (11-5). Todo parecía fácil. El partido tenía color auriauzul. La victoria se iba a quedar en casa y el factor sorpresa no tendría efecto.
Pero el Barakaldo puso a enfriar el champán antes de tiempo. El Huesca entró mal al partido. Incluso su entrenador, el navarro Txema Senisoain, se vio obligado a solicitar tiempo muerto a las primeras de cambio. Los oscenses se recuperaron cuando parecía que se habían tirado del choque. Y lo hicieron por la vía rápida. Su primera línea entró en juego y el equipo lo notó. El lateral zurdo Nelson Espino, con sus goles de nueve metros, comandó las operaciones y dirigió la recuperación. El Huesca reaccionó con un parcial de 5-1 y estrechó el marcador hasta su mínima expresión (12-11) segundos después del tiempo muerto del técnico local Juan Domínguez. La primera mitad alcanzó el descanso con un intercambio de goles que dejó el marcador abierto y preocupante (15-14).
Mayor equilibrio auriazul
El Barakaldo UPV se percató de que el partido no era de color de rosa. Le vio las orejas al lobo y apretó el acelerador. Y al primer acelerón se cobró una renta de cuatro goles (19-15) y disipó cualquier duda sobre el potencial del unos y otros. Pero tuvo que aplicarse, y mucho, en defensa. Juan Domínguez colocó a Veselinovic sobre Espino. El yugoslavo, en su especialidad, respondió. Dejó sin tiro exterior al Huesca y el factor sorpresa se desvaneció. |
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