Un nuevo caso de torturas protagonizado por militares estadounidenses ha salido a la luz pública. Según informes del Ejército que reveló ayer el diario "The New York Times", dos prisioneros afganos murieron en diciembre de 2002 a causa de las palizas que recibieron de soldados de Estados Unidos. Los dos reclusos fueron encadenados al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones, precisa el periódico.
A raíz de esas muertes, el soldado Willie Brand fue acusado de homicidio sin premeditación en una audiencia cerrada celebrada en febrero en el estado de Texas. Los fallecimientos de Dilawar y de otro prisionero, Mullah Habibullah, ocurrieron en el puesto de control de Bagram, a unos 64 kilómetros al norte de Kabul. |