El Gobierno británico puso ayer en práctica las medidas de control de sospechosos terroristas en virtud de la nueva ley antiterrorista, aprobada el viernes tras una maratoniana sesión parlamentaria y de una disputa entre Comunes y Lores. De esta manera, diez sospechosos terroristas, entre ellos el clérigo islámico Abu Qatada, están sujetos a estos controles de movimiento, que les impiden, por ejemplo, utilizar internet o el teléfono.
Las medidas están contenidas en la nueva Ley de Prevención del Terrorismo, que reemplaza a la Ley Antiterrorista, del Delito y Seguridad de 2001, aprobada tras los ataques del 11 de setiembre de ese año contra Estados Unidos. La legislación ahora en vigor, sancionada por la reina Isabel II, permite el arresto domiciliario de sospechosos terroristas, nacionales o extranjeros, pero bajo órdenes de control, que deben ser confirmadas por los jueces. |