La próxima semana la liturgiacristiana celebra los ritos que rememoran la Pasión de Jesucristo. Es muy posible que la meta vital anhelada por los cristianos más fervientes sea el martirio a ejemplo del sufrido por Cristo, el guía a seguir. Al parecer, por cuanto dicen vaticanólogos y publican mentideros oficialistas esa es la actitud del Papa actual ante su propia depauperada realidad vital. Una realidad que de martirio está virando a crucifixión casi diaria en el calvario de primera de los medios portando la cruz de su absoluto derrumbe físico por la empinada cuesta de los quirófano hacia la crucifixión. "Jesús no lo hubiera permitido" me dice con rotundidad el padre Mendizabal, a quien también he visto sufrir en el hospital, pero fuera de los focos mediáticos; "soy hombre de circo, del espectáculo, pero para hacer gozar a la gente, no para provocar lástima o conmiseración lacrimógena. Nuestra meta y camino es amar, no morir mártir, y menos ante las cámaras". Espero seamos muchos quienes estemos con este cura del circo, que no quiere ver convertidas su fe y creencias en un morboso espectáculo circense. Y más cuando tras la careta del sufrimiento se apoyan posturas no tan cristianas como sí es el propio martirio. Puede que los cristianos quieran ver en la tenacidad el Papa virtud de mártir, pero a la mayoría nos recuerda más las de Franco o Tito que la del propio Cristo. Cristo que no permitiría el gólgota público de J.Pablo II, como tampoco la guerra en Irak, el exterminio en Chechenia, la tortura en Guantánamo, la muerte por inanición en Etiopía o casar con boato y casullas rouconianas de oropel y miles de euros a príncipes bajo palio. Claro que si Karol Wojtyla muere sin espectáculo mediático o se retira antes de dejar todo atado y bien atado la batalla por el poder celestial en la Tierra será épica con el Opus, Legionarios de Cristoeta abar en liza... aunque no ciertamente muy cristiana. ¡No sé si a Cristo le permitirían hoy ser cristiano!
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