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El general Ante Gotovina. Archivo |
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Un acusado de crímenes de guerra amenaza la adhesión de Croacia a la Unión Europea
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La captura del general Ante Gotovina es el último escollo para iniciar la negociación el 17 de marzo
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Silvia Martínez Bruselas
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¿cuál es el paradero del general croata Ante Gotovina, acusado de crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia? La falta de respuesta de las autoridades de Zagreb a esta simple pregunta amenaza con paralizar nada menos que el inicio de las negociaciones de adhesión entre Croacia y la Unión Europea. De quedar bloqueadas, sería la primera vez en la historia comunitaria que un país no puede empezar a negociar su adhesión en la fecha prefijada.
Los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea acordaron a finales de diciembre del año pasado que la fecha del inicio de este nuevo proceso de ampliación sería el 17 de marzo de 2005, siempre y cuando las autoridades de este país «cooperaran plenamente» con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) en la búsqueda y captura de los criminales de guerra.
Prácticamente tres meses después de esta decisión, la conclusión de la fiscal general de este tribunal, Carla del Ponte, es que Zagreb no ha hecho todo lo que está en su mano para atrapar a los criminales reclamados y así lo ha transmitido a la Presidencia luxemburguesa de la UE en el informe que debe servir a los Veinticinco para adoptar una decisión.
El último escollo se llama Ante Gotovina, un general croata, con nacionalidad y pasaporte francés y, acusado de crímenes contra la humanidad y violaciones de las leyes de guerra por la masacre en 1995 de más de 150 serbios en la región de Krajina. Nacido el 12 de octubre de 1955 en la isla de Pasman, en la costa croata de Dalmacia, Gotovina sigue siendo considerado por algunos como un héroe de la guerra de la independencia croata (1991-1995).
Antiguo legionario francés y ligado a la extrema derecha de este país, perteneció al regimiento extranjero de paracaidistas, que abandonó a finales de la década de los setenta para trabajar en empresas de seguridad. Su pasado incluye robos y condenas a prisión en Francia, que las autoridades croatas aseguraban hasta hace bien poco desconocer.
A comienzos de los noventa reaparece en Croacia. Empieza a escalar en la jerarquía militar con la proclamación de la independencia del país en 1991 y un año más tarde es nombrado comandante de la zona operativa de Split. En 1995 asume el mando de la operación ‘‘Tormenta’’ en la región de Krajina, en manos de Serbia, en la que murieron más de 150 ciudadanos serbios y que originó el desplazamiento de entre 150.000 y 200.000 personas hacia Bosnia-Herzegovina y Serbia. Por esta operación se enfrenta desde 2001 a la acusación «de crímenes contra la humanidad».
Pero a pesar de ser uno de los hombres más buscados, Gotovina -que cuenta incluso con una página web en la que pide apoyos- sigue sin aparecer. Una búsqueda que en menos de una semana tendrá consecuencias políticas directas sobre su país de origen. «Gotovina está dentro del alcance de las autoridades croatas, y hasta que sea transferido a La Haya no se puede decir que Croacia coopera totalmente con el TPIY», advertía Del Ponte en la carta remitida a la Presidencia de la UE. «Las autoridades croatas simplemente no han hecho todo los posible para detener a Gotovina, aunque ellos seguramente hayan tratado de dar la impresión de que hacen el esfuerzo máximo», añadía.
Del Ponte aseguraba también tener evidencias de que Gotovina habría estado recientemente en la región de Mostar y de que en anteriores ocasiones las autoridades croatas le habrían ofrecido su ayuda. Zagreb responde a las acusaciones asegurando que apoya al máximo al tribunal como lo demuestra el hecho de que habría respondido a 625 de los 626 requerimientos y entregado a nueve fugitivos.
Sin embargo, estas explicaciones no habrían tenido hasta el momento el efecto deseado sobre los Veinticinco. En la última reunión de los embajadores permanentes celebrada el pasado jueves a puerta cerrada sólo cuatro países, entre ellos Hungría, Austria y Eslovenia, dieron por buenos los argumentos de Croacia. Mientras tanto, entre los que se oponen frontalmente al inicio de negociaciones de adhesión, hay quienes empiezan a demandar un plan B, en caso de que Gotovina no sea arrestado antes del jueves.
Nuevo intento el martes
Los embajadores permanentes volverán a intentar lograr el acuerdo en una reunión prevista para el próximo martes. No obstante, previsiblemente serán los ministros de Exteriores de la UE quienes tengan que tomar una decisión en el Consejo previsto para el miércoles, 16 de marzo, tan sólo un día antes de la fecha prevista para el comienzo de las negociaciones.
Sin embargo, a tenor del grueso de países que consideran que Zagreb no coopera plenamente, incluida la Comisión Europea, la decisión se presenta difícil para los interés croatas. El presidente croata, Stjepan Mesic, quiso el viernes reducir la presión afirmando que «si las negociaciones no empiezan el 17 de marzo y empezarán poco después no ocurrirá nada especial». Pero lo cierto es que un fugitivo de la justicia podría ser capaz de poner en jaque a todo un país en su camino hacia Europa. |
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