CIENTOS de personas secundaron a mediodía de ayer el emotivo homenaje que se brindó al comerciante pamplonés miembro de Gurasoak Angel Berrueta, delante de la panadería de su propiedad, en la calle Martín Azpilikueta, en la que fue asesinado por un policía nacional, en un altercado en el que participó también un hijo del agente, en vísperas de las elecciones del pasado año.
Al acto se sumaron la viuda y los tres hijos del comerciante que fueron los encargados de inaugurar una lápida de mármol con la efigie tallada de Berrueta.
La idea de sus amigos es poder colocarla en breve en un pasadizo ubicado justo enfrente a la tienda en la que ocurrieron los hechos, que se pretende pase a denominarse a partir de ahora: Pasaje Ángel Berrueta. El acto siguió con la colocación de dos ramos de flores, la interpretación del Agur Jaunak y el responso oficiado por el párroco de la iglesia de La Asunción.
Finalizada la concentración se inició una manifestación que recorrió varias calles del barrio pamplonés de San Juan.
Tras los atentados del 11-M
Como se recordará los trágicos hechos ocurrieron el 13 de marzo del pasado 2004, dos días después de los tremendos atentados de Madrid, en vísperas de la cita con las urnas.
Ese día, la esposa de un miembro de la Policía Nacional que residía en un piso ubicado justo encima del comercio de Berrueta, en el barrio pamplonés de San Juan, bajó al establecimiento y le requirió para que colocara en el escaparate una pegatina con el lema: "ETA no".
El comerciante, que con anterioridad ya había mantenido al parecer otras discusiones políticas con la mujer, se negó a ello. Poco después bajaron a la panadería su hijo y su marido y agredieron mortalmente a Berrueta, primero con un machete y luego con una pistola.
La manifestación de ayer estaba convocada por diversos partidos políticos y movimientos sociales, que denuncian que este caso ha quedado prácticamente olvidado ante la magnitud de la tragedia del 11-M, pero que no por ello debe dejar de ponerse de manifiesto la gravedad de que un ciudadano fuera asesinado por un funcionario público. Los familiares de Ángel Berrueta han mostrado estos días su malestar por el hecho de que el comerciante asesinado no reciba el mismo tratamiento como víctima de la violencia que reciben otras víctimas. |