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Ni más alto, ni más claro
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Alain Laiseka Iruñea
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ES PRÁCTICAMENTE imposible expresar un sentimiento, un deseo, un derecho, de una manera más contundente. Pero el que no quiere escuchar... Es en vano tratar de explicar a ama, cuando se lleva ya tres años emancipado, que comes bien y que no, que no has adelgazado tres kilos desde la última vez que fuiste a visitarla, el pasado domingo. En cada comida, el menú parece haberlo elaborado pensando en Robinson Crusoe: ya que no te pones la bufanda que te regaló el Olentzero, sopita para entonar la garganta; luego pisto a la bilbaina, begi handiz, un poco de cordero asado, bacaladito a la vizcaina y,por supuesto, flan casero.Y como no puedes con todo: “A este niño me lo han cambiado”. Sería una misión imposible convencerle de lo contrario. Claro que, quién puede resistirse al cariño de amatxu!
El Gobierno de Nafarroa tampoco quiere escuchar; porque oir tuvo que oir el clamor de las miles de gargantas que recorrieron durante más de cuatro horas Iruñea reclamando la oficialidad del euskara en toda Nafarroa. El paso de la Korrika 14 por el corazón de Euskal Herria desató la pasión de un pueblo que lleva casi dos décadas padeciendo una situación insostenible. ¿La razón?: una política lingüística esculpida minuciosamente para hurgar en una herida que sigue abierta y que difícilmente se va a cerrar si no se deja reposar. br> En Barañain, una enorme ikurriña de cerca de ocho metros esperaba al pelotón de la Korrika, que amanecía entre la bruma de una noche gélida, cortante. Desde ese punto, que el pelotón de euskaltzales abordó sobre las ocho de la mañana, hasta la salida de Uharte el testigo de la Korrika cambió 70 veces de mano, que no de sentimiento, en un caminar emocionante y vibrante que recordó en algunos instantes al vivido hace dos años, cuando la Korrika 13 finalizó en la capital navarra.
Hubo ayer muchos momentos especiales: el kilómetro realizado por el equipo de rugby Unika, con melé incluida; el cubierto por los sindicatos; el de Nafarroako Ikastolen Elkartea... pero la Korrika alcanzó su clímax en su paso por Iruñea en el kilómetro 657, cuando la familia de Angel Berrueta –asesinado a tiros por un policía nacional el 13 de marzo de 2004– cogió entre lágrimas el testigo entregado por los integrantes de Askatasuna. La Korrika se detuvo entonces, por un espacio de apenas 10 segundos, para obsequiarles con una atronadora ovación. Integrantes de la plataforma Gurasoak acompañaron a los familiares durante dos kilómetros, donde en otro momento especialmente emotivo, recibieron un ramo de flores de manos de el colectivo Anaitasuna Dendariak. br> El pelotón de euskaltzales siguió con paso firme hasta el barrio de Txantrea, que le recibió con proclamas como “Txantrean ere euskaraz” o “Euskara hizkuntza ofiziala”. El paso por Burlata, Atarrabia –cuna del pentacampeón del Tour de Francia Miguel Indurain–,Arre y Uharte fue el colofón a casi cinco horas de intensa reivindicación. Si el Gobierno navarro no escuchó ayer el clamor de su pueblo, fue porque no quiso. Hay una notable diferencia entre su cabezonería y la de amatsu: la de esta última la gobierna el amor; la del primero no se sabe bien qué,pero se intuye. |
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