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Un discurso insoportable...
El Congreso de Unión del Pueblo Navarro (UPN) celebrado ayer constituyó un ejercicio de aclamación al liderazgo de Miguel Sanz, que fue reelegido unánimemente como presidente de la formación regionalista anexa al PP, cuyo presidente, Mariano Rajoy, clausuró el encuentro. Los delegados de UPN dieron un espaldarazo a la línea de acción política que lidera e impulsa el presidente de la comunidad foral y que ha hecho de su antivasquismo una razón de ser. Este extremo se practica hasta el punto de identificar las expresiones culturales propias de la Navarra histórica con el nacionalismo vasco y considerar, en consecuencia, que combatir las primeras es el camino para evitar que el segundo gane presencia en la sociedad navarra.
El Congreso clausurado ayer convirtió esta obsesión en verdadera razón de ser de la formación, revelándose en su discurso y sus objetivos de la manera más evidente como un simple apéndice local del proyecto de Estado que concibe el Partido Popular. Esta línea de acción política, que sería tanto más respetable cuanto con mayor sinceridad fuera ejercida, deviene sin embargo en un discurso insoportable por lo antidemocrático y por el cínico ejercicio de discriminación consciente y militante del euskera que se recogieron en algunas de las ponencias presentadas y aprobadas. El hecho de que UPN asuma como principio el automatismo de negar legitimidad democrática a cualquier iniciativa que sobre la lengua vasca proceda del nacionalismo, constituye una muestra inequívoca de la compulsiva obsesión de la que hablábamos más arriba. Pero más allá de ese punto, hay una carga de brutal cinismo en el reconocimiento implícito de la discriminación consciente del euskera cuando se afirma que no se normalizará en Navarra mientras persista la violencia. Ni el euskera es propiedad del Gobierno de Navarra ni cabe soportar que se le someta a secuestro como rehén político. La identificación que UPN hace de la lengua madre de la Navarra histórica con un elemento foráneo pone de manifiesto cómo sus planteamientos regionalistas son precisamente los que no trascienden más allá de un modelo importado. Un pobre intento de superar algún inconcebible complejo mediante la entrega a la colonización de usos y costumbres socioculturales ajenas a aquella primigenia "lingua navarrorum" hasta convertirla en huesped indeseado en su propia casa.
... A un precio doloroso
La fórmula de la criminalización del nacionalismo y de sus expresiones culturales ha tenido, además, contrastadas consecuencias trágicas por el modo en que se crea opinión según la cual combatirlos justifica medios poco legítimos. Ayer mismo, en Iruñea se recordó al panadero Ángel Berrueta, asesinado una año atrás en medio del clima de tensión alimentada por la actitud del Gobierno español y su insistente deseo de vincular los atentados del 11-M con ETA. En aquella mañana de hace un año, una discusión de tinte político por una pegatina de condena a ETA derivó en el asesinato de Berrueta. La responsabilidad de los dirigentes políticos de desarmar su discurso no se ha ejercido en ningún momento y sigue alimentándose la crispación social como estrategia. |
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