El ATHLETIC no falló. El Levante, colíder, tampoco lo hizo y goleó sin piedad al Nuestra Señora de Belén. El pulso está servido. Con otros nueve puntos en juego hasta final de Liga, rojiblancas y valencianas se enfrentarán el próximo domingo con el título en juego. La victoria situaría a las de Iñigo Juaristi a sólo tres puntos -con seis de diferencia más el average particular- de su tercer entorchado. El partido cambiará su sede habitual del nuevo Lasesarre, en Barakaldo, y se disputará, con toda probabilidad, en Lezama.
Las rojiblancas se jugaban mucho. Se pusieron a la altura del partido y del campo. Primero vieron el estado del terreno de juego, duro como el pedernal, irregular y de reducidas dimensiones. Estudiaron después el modelo de juego que más convenía. No cabía otro que el fútbol de contacto. Lo aplicaron creyendo en lo que hacían. Lo importante no era jugar bien. Lo que importaba era ganar, lo único importante en cualquier circunstancia.
El Athletic sacó el compromiso por actitud, aptitud y calidad. Desconfiaban de las poblachinas que la temporada pasada ya consiguieron derrotarles. Se pusieron al nivel de las extremeñas, un equipo de pelea y sacrificio, para explotar con el paso de los minutos sus mayores fundamentos. Erika Vázquez allanó el camino con su decimoctavo gol de la temporada a la media hora y la baracaldesa Irune Murua puso la sentencia.
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