El derbi del Galindo se fue a la capital de Ezkerraldea. El Barakaldo supo ganarlo y el Sestao careció de respuesta.
Los fabriles construyeron su victoria sobre dos sólidos pilares, seriedad defensiva y contragolpe, y a los verdinegros se les cayó la casa encima con el gol encajado que retrató la dimensión de su juego, rescatable únicamente en voluntad y ganas. El derbi no se saltó el guión. Discurrió por los cánones comunes a estos partidos. Lo práctico sustituyó al riesgo. Las ocasiones escasearon y el espectáculo de las gradas, una vez más, superó al del césped. El juego acabó cautivo de la intensidad, precipitación y las faltas. El colegiado decretó 45 infracciones, 19 en la primera mitad y 26 en la segunda. El duelo promedió una interrupción cada 120 segundos. Más que súper fue un derbi diesel.
Unos y otros metieron la pierna a cada jugada como si fuera la última. El partido cayó en la zanja de la pelea y los rechaces. Julio Abando se quitó el buzo y sacó el smoking. Corría el minuto 42 y se sacó una jugada que acabó con un cabezazo alto de Altuna. El "Peñarol" respondió así a un cabezazo alto de Koldo, en el 10.
Julio Abando, con su pase, y Germán adelantaron a los gualdinegros. Los verdinegros renunciaron a las bandas, se obstinaron en jugar por el centro e Iglesias y Zarraga se bastaron para hacer valer su poderío. |