 |
|
|
 |
Rubén Beloki y Oinatz Bengoetxea, en las cercanías del frontón Atano III de Donostia, donde jugarán el domingo la final del Parejas. Nagore Iraola |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Irujo: «Debemos lograr que bailen a nuestro ritmo»
|
 |
|
Juan Luis Ibarretxe Eugi
|
 |
Martínez de irujo disputó hace justo un año su primera final como profesional. Fue la del Parejas de 2004, en la que, con Lasa, perdió ante Titín y Goñi. Ahora, el de Ibero intentará «lavar la imagen de aquel encuentro».
Contra Bengoetxea y Beloki les espera un partido complicado.
Más que complicado, ya hemos visto que ellos están haciendo un juego muy serio durante todo el campeonato y no regalan nada.
¿Cómo definiría a sus dos próximos rivales?
Beloki no me ha sorprendido, porque siempre está entre los dos mejores zagueros. En cuanto a Oinatz, se ha enganchado muy bien al campeonato y está jugando de maravilla.
¿La pegada de Rubén es el arma más peligrosa de sus contrarios?
Beloki es capaz de romper, pero él sólo no gana partidos. Necesita la ayuda de Oinatz, igual que Oinatz necesita la de Rubén. El uno sin el otro no habrían llegado a la final.
Bengoetxea es un manista con desparpajo.
Sí, suele entrar a las pelotas que ve claras y a la hora de defender, recoge envíos a los que no llega nadie. Anda muy bien en la cancha.
Ésta es su segunda final del Parejas.
Sí, espero lavar la imagen de la anterior, porque para cuando me enteré, Fernando y Titín ya habían pasado del tanto diez y estaba todo perdido. Ahora deberemos estar centrados desde el inicio, hacer nuestro juego y disfrutar.
Se comenta que ustedes son los favoritos para lograr el título.
A esos comentarios no les hago caso El choque está al cincuenta por ciento y podemos ganar y perder tranquilamente. Ellos se dedicarán a colgarnos la etiqueta de favoritos, y nosotros a ellos.
¿Qué hay que hacer para superar al dúo de Asegarce?
Desarrollar nuestro juego y hacer que ellos bailen a nuestro ritmo.
¿Peca usted a veces de precipitación con el remate?
Yo fallo porque arriesgo, pero a veces tengo mala suerte. En un partido, de ocho errores, cinco fueron chapas. Éste es mi estilo, las cosas me están yendo bien y no veo porqué cambiar.
Da la sensación de que en la cancha usted no es tan tranquilo como su zaguero.
No, para nada. Él es muy calmado, y yo, hasta el domingo, intentaré no obsesionarme y darlo todo cuando llegue el momento.
¿Sentirá nervios?
Nadie sale tranquilo. El ambiente influye y la final impone por las ganas de triunfar. |
|