LA BODA entre el príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles se celebrará en la más estricta intimidad, sin la presencia de cámaras o periodistas, por lo que no será finalmente retransmitida en directo.
Todo ello cuando la primera boda del heredero de la corona con la princesa Diana, celebrada en 1981, fue seguida por unos 750 millones de telespectadores en todo el mundo. De momento, sin embargo, ni siquiera está previsto que se realice una foto oficial de la ceremonia.
Así, sólo los invitados al registro civil de Windsor serán testigos del acto, que tan sólo durará cuatro horas y media, treinta minutos en lo que a la ceremonia se refiere. Se estima que en la sala pueden entrar hasta 200 personas, pero Carlos y Camilla tan sólo invitarán a unos 30 familiares y amigos.
A continuación, la pareja regresará inmediatamente al castillo de Windsor en coche, donde el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, les dará su bendición en una misa en la capilla de San Jorge. El Príncipe no ha decidido aún si permitirá que esta última ceremonia sea cubierta en directo por las cámaras.
Tras la misa, Carlos y Camilla posarán junto con sus familias para los fotógrafos en el patio del castillo. La recepción que habrá a continuación tampoco contará con la presencia de cámaras, según lo ha decidido la reina Isabel II, que quiere que toda la ceremonia sea lo más modesta posible.
En torno a las seis de la tarde, el matrimonio se despedirá rumbo a su luna de miel en Escocia. |