|
TELEVISIÓN
|
|
|
|
|
|
|
Marbella vice
|
 |
El Mirador Andoni Iturbe
|
 |
El microclima de Marbella se está calentando con el mayor golpe al blanqueo de dinero en Europa. Los mármoles de los edificios y los yates del puerto Banus han sido fieles testigos del desarrollo urbanístico y especulativo de la ciudad fantasma.
Da gusto escuchar a la clase política enzarzarse intentando limpiar la imagen de sus municipios para que no ahuyenten a los turistas (el turismo es un tipo de ocio sin pretensión moral). La alcaldesa de la ciudad habló para Antena 3. Su misión era clara: blanquear la imagen de la ciudad y alabar su costa.
La política o el arte de la especulación difícilmente se puede desligar de la construcción urbanística en determinadas zonas del Mediterráneo. Pero rara vez se investiga desde los medios cuando las implicaciones son claras. El pacto de silencio no es nuevo.
Los políticos en el poder no tienen de qué preocuparse ya que las discusiones más explosivas se tienen entre periodistas que defienden con más pasión su tesis. El programa que intenta moderar Mamen Mendizabal (59’’) es una prueba de ello. Una vez más los reproches incendiarios entre un periodista de la cadena de los obispos contra diestro y siniestro representaba más que las dos Españas, dos antagonismos mediáticos.
Algunos periodistas son más papistas que el Papa y más sectarios que las líneas de investigación de Acebes. Ausente el sentido crítico, es lamentable ver el espectáculo de acusaciones entre periodistas y las guerras entre los medios.
Cuando el periodista se convierte en gabinete de prensa andante, sibarita de su credo, y en obispo de la moral, se hace más fuerte entre sus adeptos que aplauden su soberbia.
El poder del periodista es su credibilidad pero la cercanía con las fuentes les hace perder la razón. Ejemplos hay muchos entre tertulianos y opinantes.
Nunca fue tan fácil opinar como en nuestros días. Oriana Fallaci tampoco puede quedarse callada desde su falsa atalaya que no ve el mundo real. |
|