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como si bilbao fuese una tierra desconocida para ellos, señores del gas y la energía, como si fuese un mundo nuevo a conquistar, los participantes en el congreso Gastech’2005 han desplegado sus alas sobre la ciudad, poblándola de limusinas, fiestas privadas de lujo gastronómico en el Museo de Bellas Artes, el palacio de Artaza -incluido un servicio extraído de la exquisita cocina de Ferrá Adriá...- y el Museo Guggenheim, visitas a las tiendas más selectas de la ‘‘milla de oro’’, catas de vino y champán e incluso una visita del ministro saudí, Yousef Omair Bion Yousef, al Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao, en cuyos balcones el alcalde Iñaki Azkuna explicó a la delegación de Emiratos Árabes -el sultán Mohamed Ali Alqortasi, embajador de los Emiratos Árabes en España, Abdulla F. Salem Aljaafari, Rashid Aljarwan, Mohamed Sahoo y Rashed Bakheet Almansoori completaban la escena...- dónde se colocaban los cañones en la guerra...
Fiestas exclusivas
En los aledaños de los hoteles con más impronta de Bilbao el día se balanceaba entre duras medidas de seguridad y elegantes limusinas que anunciaban noches de cinco estrellas, similares, en escala, a la vivida en el Palacio Euskalduna el pasado lunes, donde la fiesta de la improvisada discoteca se prolongó hasta la una de la madrugada, con un espectáculo de go-gós que cautivó a los presentes y sonsacó más de una sonrisa a los encampanados señores.
Lo de ayer fue distinto, más íntimo. En el Museo de Bellas Artes la empresa británica BP organizó una fiesta privada de acceso muy restringido, con música de cámara, girasoles de bienvenida y una visita guiada por la pinacoteca, en una cena de pie servida por Hostelería Vizcaina, con Gillian Ewing, Vivienne Cox, Doug Rotenberg y una serie de selectos invitados que fueron llegando, en su mayoría a pie, dando un paseo por el parque.
Algo más de luz y taquígrafos tuvo la fiesta con la que Chevron Texaco agasajó a amigos y clientes en el atrio del Museo Guggenheim, con John Gass (el apellido calza como un guante, vamos a decirlo ya...) como anfitrión. Con un sexteto de cámara ilustrando la velada, los invitados degustaron un largo cóctel en el que se paladear gollerías como milhojas de angulilla ahumada con foie gras y manzana verde, hamburguesa de sésamo con crema de bonito y salmón ahumado, medallón de bogavante con crema de coliflor, pimientos verdes rellenos con carne de centollo, berberechos glaseados con jugo de remolacha, sandwich de mozarella y hongos, un bombón de pimienta de Jamaica y mil y un delicias más -la carne de cerdo siempre señalada en los platos...-, regadas con tinto Campillo, un blanco, Viña Cantosán, y champán Sumarroca que cautivaron a Júpiter Ramírez, Tim Luffton, Peter Raes, Azzan Mannai, Kurt Lindhel, David Knox, J. G. Kim, Yukata Kunago, Thakei Kumaki, Luc Pescio, Marc Payne, Will Pulsford, Wesley Qualis, Chen-Hwa Chiu, André Petron, Ibon Areso, quien acudió en nombre del alcalde, Jon Azua, José Miguel Corres, Pedro Barreiro, Okabe Taksonouske y un buen número de invitados más...
Bilbao - qué digo Bilbao, Bizkaia entera...- entraba en punto de ebullición y casi a la misma hora, ExxonMovil festejaba su entrada en Gastech con una fiesta celebrada en el palacio de Artaza, candada bajo siete llaves. No fueron los únicos momentos para la diversión en un día marcado, a su vez, por el alto vuelo de las conferencias. Excursiones en barco por la Ría, una cata privada de vinos y champán, visitas a los lugares más pintorescos de Bizkaia, dejando tras de sí un reguero de lujo hasta el punto de que la marisquería Rimbombín, todo un clásico de Bilbao, anunciaba en sus locales el cierre por unas horas. ¿La razón, dice usted? Tenía que atender un catering de ostras...
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| Las engalanadas mesas del Guggenheim cautivaron a todos. |
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| Iñaki Azkuna muestra el Salón Árabe, con Mohamed Alí Alqortasi a su derecha y el ministro Bin Yousef a su izquierda. O. M. |
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