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La mirada transfronteriza
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Recta final
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José Luis Arriaga
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El Secretario General de las Naciones Unidas dio el domingo el pistoletazo de salida hacia la recta final de la Organización de las UN dando por finalizada la etapa de la posguerra que ha durado 60 años y que gracias al poder de veto de los vencedores de la guerra ha dado en realidad el poder absoluto de la bipolaridad durante la guerra fría y a los EE.UU. después de ella.
Kofi Annan quiere aprovechar los dos años que aún le restan a su segundo mandato a reestructurar la ONU como una organización mucho más eficaz que la de ahora contra las plagas más destructoras de la actualidad que son, según él, el terrorismo internacional, las armas de destrucción masiva, el SIDA y la pobreza de gran parte de los pueblos del mundo.
Para esta lucha propone Kofi Annan una reforma del Consejo de Seguridad ampliándolo de 15 a 24 miembros con un cambio de número de los miembros estables y los cambiantes cada dos o cuatro años. Según se establezca. Entre los miembros estables que se barajan estarían según lo que hoy se supone, Alemania, Japón, India y Brasil y si prospera la idea de hacer también estables a dos Estados africanos, entrarían también Suráfrica como segura y Egipto y Nigeria como probables. Los ministros de Exteriores de los cuatro primeros candidatos a miembros estables del C. de Seguridad se reunieron a finales de 2004 en el Hotel Barclay de Nueva York y desde entonces se hallan ofreciendo las ventajas de sus candidaturas a los 128 votos que necesitan en la Asamblea plenaria de la ONU del 14 al 16 de septiembre en Nueva York. Hay Estados como Italia que se considera injustamente olvidada y México se siente relegada a segundo plano por la predilección de Brasil en el subcontinente hispánico.
Sobre todo, Kofi Annan deja al margen las predilecciones de la Casa Blanca con un recién reelegido G.W. Bush que no va a disimular sus afectos hacia sus aliados como Italia en Irak y Pakistán contra el terrorismo y que difícilmente verá con indiferencia esa desaparición del derecho al veto o al desprecio en situaciones de especial compromiso.
Otra de las reformas importantes que Kofi Annan considera necesarias está la de la Comisión de los Derechos Humanos que debe ser reducida en miembros (hoy son 53), directamente elegidos por la Asamblea General y a la que nunca puedan pertenecer Estados que no respetan los Derechos Humanos. Sólo así podrá ser más eficaz.
Lo que todos vemos hoy como absolutamente necesario es el cambio en las estructuras de la ONU actual, aunque también su dificultad después de seis decenios de mal funcionamiento. |
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