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El tiempo acompañó en un Vía Crucis donde se usó el euskera por vez primera. Z. Alkorta |
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Arkotxa revive su Pasión entre pasajes de euskera y desajustes técnicos
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Unas 1.500 personas acudieron al populoso barrio de Zaratamo a presenciar el acto
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Cesar Ortuzar Arkortxa
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La Pasión de Arkotxa continúa expandiéndose a pesar de los problemas que han surgido durante los últimos años tras la escisión del grupo encargado de representar la Semana Santa. El Vía Crucis transcurrió sin mayores incidentes después de que el pasado año el aguacero que cayó sobre el barrio desluciera el espectáculo e hiciera obligatoria la intervención de la Cruz Roja para frenar con una manta térmica la aterida piel de Aitor Sanz, el hombre que representaba a Jesús.
En esta ocasión José Mari Quintanilla no necesitó más ropaje que el propio de Jesús, la túnica. El calor lo ofreció el numeroso público que se acercó a presenciar la patética peregrinación de Jesús hacia el Calvario. Los azotes de los sayones causaron un malestar creciente entre el público que clavaba su mirada en el sufrimiento de José Mari. La emoción llegó a su máximo apogeo con las caídas de Jesús en su deambular hacia la cruz así como en el momento final de la crucifixión.
Uno de los elementos diferenciadores de esta edición ha sido la utilización del euskera en varios pasajes del Vía Crucis. En el capítulo negativo cabe señal ar los problemas surgidos con la megafonía. El viento y algunos desajustes técnicos dificultaron el sonido de la narración. |
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