LA JUNTA de Extremadura,o sea el díscolo barón Rodríguez Ibarra, montó en cólera a cuenta del primer "Préstame tu vida", programa de telerrealidad con el que TVE no quiere ser menos que las demás en el campo de la morbosidad gratuita pero, eso sí, proclamando que su intención sólo es altruista: promover la solidaridad y tolerancia entre cuerpos y almas radicalmente distintas. Pues bien, en ese primer intercambio intempestivo, emitido el pasado 7 de enero, Extremadura aportó a Miguel Campano, ganadero de Alburquerque, homófobo y soltero tímido, de los que no se comen una rosca. Es decir, un cejijunto y atrasado boina calada, el estereotipo de extremeño que Ibarra intenta a duras penas desterrar. El otro, en cambio, vive en Barcelona y como buen cosmopolita puede ser lo que quiera: por ejemplo gay descarado y vividor, como Maxi Castelo.
Quiejándose así, Ibarra elevó la anécdota a categoría universal y se armó el pollo, no porque el homófobo fuera casualmente extremeño, sino por la docilidad con la que los dirigentes de TVE se plegaron a los designios de este prócer del PSOE, incapaz de sacudirse la caspa de encima pero a quien políticamente conviene callarle la boca como sea. Y como sea fue la nota de TVE pidiendo perdón público por haber convertido al paisa en cuestión en prototipo del extremeño, según Ibarra, y realizar un programa de desagravio que fue emitido ayer en "Agrosfera". Un panegírico a mayor gloria de Alburquerque su historia y monumentos. Tierra rica y serrana, hermosa en paisajes y gentes, contaron. Después de loar sus muchas bellezas, una voz en "off" terminaba así el laudatorio reportaje: "Si la compañía es buena, y en Alburquerque eso se da por descontado, es el lugar ideal para ir".
Una sensación de bochorno ajeno calentó mis mejillas a tan temprana hora, pues comprobé que la manipulación televisiva no pierde sus esencias, pero sí las formas. Antes se hacía de forma artera y sibilina. Ahora lo hacen a lo bruto. |