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El Príncipe Alberto y su hermana Carolina de Hannover, ayer en el balcón del palacio de Mónaco. Efe |
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La salud de Rainiero se degrada progresivamente y es casi imposible que se recupere
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Los rumores coinciden en apuntar hacia el carácter ineluctable del anuncio de su muerte
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Ángel Calvo Mónaco
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RAINIERO de Mónaco, que está entre la vida y la muerte, pasará a la historia como el príncipe que colocó en el mapa mundial, sobre todo en el financiero, a ese microestado de la Costa Azul, convertido además en paraíso de la prensa rosa. El último parte médico divulgado ayer por Palacio se llevó casi todas las esperanzas que quedaban sobre la reversibilidad del estado de Rainiero, de 81 años, y dio fuerza a las conjeturas de que en manos de sus familiares está el momento que escogerán para el anuncio oficial de la muerte, condicionado al preparativo del luto.
Calificar su pronóstico vital no sólo de «reservado» como este viernes, sino de «extremadamente reservado», fue la piedra de toque de un comunicado en el que además se reconocía que su estado «no deja de agravarse» y que «pese a los cuidados más apropiados y al control de la infección broncopulmonar, las funciones cardíaca, pulmonar y renal se degradan progresivamente».
Los cámaras que hacían guardia delante del Centro Cardio-Torácico donde el soberano está ingresado desde el pasado día 7, después de captar la llegada en automóvil por la mañana de su hija Carolina y su nieta Charlotte (18 años), pudieron hacer lo propio por la tarde con otros dos hijos de su primogénita: Pierre (17 años) y Andrea (20). El capellán de Palacio lloraba al salir del hospital esta tarde.
Desde que Rainiero ingresó en la unidad de reanimación el martes -al día siguiente fue conectado a una respiración asistida-, sus tres hijos y otros miembros de la familia se han relevado junto al lecho del decano de los soberanos de Europa, con más de 55 años al frente de un Estado que ha cambiado de arriba abajo. Rainiero, que heredó un Mónaco que apenas pasaba del retiro de una aristocracia europea. lo transformó en plaza financiera de orden mundial. Pero la familia Grimaldi no es menos conocida por los lectores de la prensa rosa desde que el soberano se casó en 1956 con Grace Kelly, estrella de Hollywood que aportó al Principado un nuevo glamour, del que Rainiero se ha servido en no pocas ocasiones para lograr notoriedad. |
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