Desde que "Bakearen Bidea" se pusiera en marcha el 23 de febrero en la localidad alemana de Pforzheim y tras 25 jornadas atravesando de norte a sur parte del este de Francia, la iniciativa por la paz ha arribado a Cluny, una de las localidades más bellas de la Borgoña francesa e hito en el Camino de Santiago francés.
Llegados a este punto de la marcha, los caminantes vasco-alemanes han recorrido más de 650 kilómetros, casi un tercio del camino, con un testigo que porta en su interior un mensaje de paz. El mismo será leído en Gernika cuando la iniciativa llegue a la villa vizcaina el 26 de abril para dar por finalizado el trayecto y conmemorar el 68 aniversario del bombardeo de la ciudad.
Tras dejar Alemania cubierta de nieve y cruzando el río Rhin, Alsacia -y Estrasburgo, su capital- acogieron por sus caminos a la Marcha por la paz. Los voluntarios llegados de Euskadi y Pforzheim recorrieron más de 170 kilómetros en una semana bordeando viñedos helados y pueblos con encanto medieval como Soultzmatt o Turckheim. Campo de batalla antaño, Alsacia es hoy en día ejemplo de convivencia entre culturas, la germana y la gala.
Inmediatamente después, el Franco Condado fue nuevo escenario del paso de "Bakearen Bidea". Tierra eminentemente rural, son remarcables sus amplios bosqes y pequeños lagos. Sus gentes recibieron con especial cariño el caminar de los peregrinos: en pequeños pueblos como Bournois, Angeot o Recologne-les-Rioz fueron habilitadas salas para acoger a los caminantes y permitirles un descanso. Y la última estación de "Bakearen Bidea" se ha internado en la Borgoña, tierra vinícola de gran historia.
Cluny, villa del arte
Al sur de la Borgoña, se encuentra Cluny, nombrada "Villa del Arte y de la Historia". Primer hito en la marcha de "Bakearen Bidea" la ciudad gala fue un referente en el Camino de Santiago de Compostela por su antigua abadía. Construida en el año 910 d.c. y reformada en varias ocasiones, fue desmantelada y destruida-sólo sobreviven algunos edificios- entre 1798 y 1823 durante la Revolución francesa.
Pero mientras estuvo en pie, la abadía fue un referente del cristianismo en Europa, por su grandiosidad-187 metros de largo por 30 de alto- y por rivalizar en importancia con la Catedral de San Pedro en Roma. Su influencia, de estilo románico clásico, tocó de lleno también a Euskadi. Es por eso que muchas construcciones religiosas vascas imitan el plano original de la antiguamente llamada "maior ecclesia".
Dejando atrás Cluny, "Bakearen Bidea" seguirá caminando por la Borgoña, acompañando hacia el sur al río Loira. |