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El síntoma de un modelo
La Sala Especial del Tribunal Supremo español decidió ayer hacer suyos los argumentos de la Fiscalía General y el Abogado del Estado contra las candidaturas de Aukera Guztiak y procedió a negar su participación en las elecciones del próximo 17 de abril. A los magistrados les sirvieron los argumentos de las partes recurrentes y a su decisión sólo cabe ahora recurso ante el Tribunal Constitucional, que en cualquier caso deberá pronunciarse al respecto antes del próximo viernes. De lo filtrado a diferentes medios de comunicación sobre las pruebas aportadas, cabe una severa objeción a la calidad de las mismas. Entre ellas hay desde la identificación de afinidades con ETA por el hecho de que algunos de los candidatos fueran firmantes de declaraciones y manifiestos o participantes en manifestaciones diversas organizadas por la izquierda abertzale, a la aplicación automática de presunción de una indeterminada culpabilidad por conversaciones con cargos sindicales de LAB (con su secretario general al frente). En conjunto, el modelo acusatorio pasa por la suspensión de las garantías de respeto a derechos y libertades civiles no comprometidos en ningún Estado de Derecho sin previa atribución probada de responsabilidad penal. El mismo hecho de que nadie sea hoy capaz de manifestar con convicción que la decisión le coja por sorpresa, es una muestra de los usos habituales del modelo judicial. La unanimidad de los magistrados tiene tanto que ver con esas prácticas como con la propia legislación construida en la última legislatura. La Ley de Partidos es la clave de ese modelo y permite automatizar este tipo de decisiones judiciales sin plantearse la vulneración de derechos desde criterios no judiciales que conlleva. El Constitucional tiene ocasión ahora de dar un giro a esas formas y restaurar un modelo judicial garantista.
El BBVA ante el Banco de Italia
Los deseos del BBVA de adquirir el control del capital de la Banca Nazionale del Laboro (BNL) chocan con uno de los males estructurales del sistema financiero italiano: el concepto que de feudo propio tienen sus responsables. La OPA de BBVA sobre BNL debería ser sometida a la valoración del mercado, que es quien, en última instancia, debería decidir si el banco vasco es merecedor de asumir el capital y la gestión del italiano. Pero para ello hay una traba previa difícilmente concebible en otro país de la UE: el Banco de Italia, cuya función es presuntamente de garante de la actividad transparente del sector, se erige, de la mano de su peculiar gobernador, Antonio Fazio, en juez y parte desde su vocación de cerrar el mercado italiano. Una vocación alejada de la que pudiera ser loable protección de los intereses de la economía y la banca italiana y más próxima al sostenimiento de un sistema de privilegios de un privado club bancario amparado en la falta de competencia y del que el principal perjudicado es el consumidor. Como recuerdan las asociaciones de usuarios, la falta de competencia favorece la existencia de prácticas abusivas, con comisiones sistemáticas sobre los depósitos. Fazio es enemigo difícil desde el amparo político a su impunidad. El enemigo de un mercado de capitales europeo sostenible. |
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