El Papa dijo en Loiola dos frases en euskera: «Euskal Herriko kristau maiteok: bakea zuei eta zorionak» y finalmente, en la despedida, «Guztioi nere agurrik beroena: bakea zuei». En su homilía habló de los sentimientos religiosos e hizo referencia a San Ignacio de Loiola centrándose más adelante en la actualidad.
«Sois un pueblo rico en valores cristianos, humanos y culturales. Vuestra lengua milenaria, las tradiciones e instituciones, el tesón y carácter sobrio de vuestras gentes, los sentimientos nobles y dulces, plasmados en bellísimas canciones, la dimensión humana y cristiana de la familia, el ejemplar dinamismo de tantos misioneros, la fe profunda de esas gentes».
«Sé que vivís momentos difíciles, en lo social y en lo religioso. Conozco el esfuerzo de vuestras iglesias locales, de los obispos, sacerdotes, almas de especial consagración y seglares, por dar una orientación cristiana a vuestra vida, desde la evangelización y catequesis. Os aliento de corazón en ese esfuerzo y en el que realizáis en favor de la reconciliación de los espíritus. Es una dimensión esencial del vivir cristiano, del primer mandato de Cristo que es el amor. Un amor que une, que hermana y que por tanto, no admite barreras o distinciones. Porque la Iglesia, como único pueblo de Dios, es y debe ser siempre signo y sacramento de reconciliación en Cristo. En él no hay ya judío o griego, no hay varón o hembra porque todos sois uno en Cristo Jesús».
En su referencia a Ignacio de Loiola, Juan Pablo II dijo: «Siento una gran alegría de haber podido venir hasta Loiola, en el corazón entrañable de la tierra vasca, para manifestar el amor del Papa por todos y cada uno de los hijos de esta iglesia de Cristo».
«Al hablar de San Ignacio de Loiola, cuna y lugar de su conversión, vienen espontáneamente a la memoria los ejercicios espirituales -un método tan probado de eficaz acercamiento a Dios- y la Compañía de Jesús, extendida por todo el mundo, que tantos frutos ha cosechado y sigue haciéndolo, en la causa del Evangelio», añadió. |