 |
|
|
 |
Un miembro de la organización del mitin de Rajoy "requisa" una bandera española en el palacio Euskalduna. AFP |
|
|
|
Rajoy no quiere que le vean con la Bandera
|
|
Los miembros de la organización del mitin del pp requisaron todas las banderas españolas que llevaron sus militantes al palacio euskalduna
|
Había que ver la cara de los militantes del PP a los que los miembros de la organización del mitin de Mariano Rajoy les arrancaban las banderas españolas de las manos. En la puerta "cazaron" la mayoría de ellas pero se les escaparon algunas. Una vez dentro del Palacio Euskalduna y animados por la pegadiza melodía que identifica al PP, los que pudieron entrar con la bandera bajo el brazo, comenzaron a ondearla junto a las naranjas del partido, momento en el que se les echaron encima los "vigilantes de banderas" para impedirles que lo hicieran. Los indignados militantes respondían airados: «¿Y la ikurriña no ofende? ¿Y los símbolos vascos no ofenden?. ¡Os han comido el tarro!». Los que procedían a requisar la enseña rojigualda asentían, pero órdenes son órdenes.
Una vez que se limpió el palacio de aquellos colores que el PP llegó a enseñar por metros cuadrados, pudo comenzar el mitin. Y es que el marketing manda. Al PP la calculadora de votos le habría tirado de las orejas y pedido que aparcara en Bilbao tanta "visceralidad" rojigualda.
Los símbolos, que merecieron una ley en Navarra fueron objeto de análisis por parte del lehendakari. Ibarretxe preguntaba a PP y PSOE qué política quieren para el euskera, que más que un símbolo es una de las constantes vitales del pueblo vasco y señaló a lo que están haciendo en Nafarroa con la "lingua navarrorum". Por la tarde, el lehendakari confesaba sentirse "querido" por la ciudadanía, un cariño que Ibarretxe achacaba a la honestidad con la que se habían portado cumpliendo siempre la palabra dada.
El resto de la jornada giraba en torno a la aparición de ETA en la campaña. La mayoría se felicitaba por "la forma" de entrada en el debate electoral, aunque en el fondo había más discrepancias que adhesiones. Mirando más a Madrid que al Bilbao que pisaba, Rajoy pedía al Gobierno español una negativa al diálogo rápida y contundente y el PSOE se la daba.
También llegó Felipe González. El ex presidente desembarcó en Santurtzi para atacar la propuesta de nuevo Estatuto y defender el de Gernika. González calificó de «irresponsable» al lehendakari por plantear un cambio en el marco jurídico. El ex presidente hizo las delicias de los simpatizantes socialistas con su característica ironía. |
|