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Un jugador del Barakaldo UPV lanza contra la meta rival. José Mari Martínez |
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Barakaldo UPV gana en defensa propia
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Balonmano Los fabriles resolvieron con facilidad su primera final por el ascenso
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Xabier Ferrero Bilbao
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El BARAKALDO UPV ganó en defensa propia. No podía fallar y respondió con éxito a la exigencia del Grupo Covagonda, quinto clasificado. Lo hizo incluso de forma cómoda y con el "abc" del balonmano, portería, defensa y ataque-contraataque. La carrera por el ascenso le llevará la próxima jornada hasta Córdoba para medirse al Pozoblanco, rival directo, en otra final.
Los auriazules lo bordaron en la primera mitad. Su juego, tan intenso como acertado, rozó casi la perfección. Javi Barreto, con una tarjeta de trece paradas y un cincuenta por ciento de promedio, recordó al de la Copa de Europa con el Bidasoa. La defensa fue un muro y el ataque posicional o en oleada de contragolpe funcionó como nunca.
Los de Juan Domínguez sabían lo que se jugaban y estuvieron a su mejor nivel. Salieron como un ciclón y borraron a los gijoneses, con poca chispa y menos acierto. Los locales se retiraron a vestuarios con nueve goles de renta y el capitán Rodríguez la incrementó hasta el 19-8, su mayor ventaja, tras el descanso. La intensidad bajó, las pérdidas de balón aparecieron en el juego de los fabriles y los asturianos, bajo la dirección del internacional junior Carlos Ruesga, se limitaron a lavar su imagen. |
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