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Yeste le protesta a Turienzo Álvarez en presencia de Arruabarrena. |
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Yeste Un revulsivo falto de ritmo y de presencia
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Javier Núñez Bilbao
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Fran Yeste era la principal novedad en el once rojiblanco. El de Basauri volvía al equipo tras casi un mes en el dique seco. La última comparecencia liguera fue el 19 de febrero en la victoria rojiblanca en el Bernabéu ante el Real Madrid, aunque posteriormente disputó el partido de Copa de UEFA ante el Austria de Viena en San Mamés.
Tras estar ausente en cinco partidos de Liga, Yeste se convertía en un revulsivo para un Athletic que se jugaba mucho de su futuro en El Madrigal. Pero al revulsivo le faltó ritmo y presencia. Estuvo, pero no. No entró en juego en ningún momento y distó mucho de ser el jugador desequilibrante que ha mostrado ser en anteriores ocasiones.
Ernesto Valverde se decantó por el 4-2-3-1 y Yeste jugó de media punta en apoyo de Santi Ezquerro, el hombre más adelantado. Pero lo de jugar es un decir. Al centrocampista se le notó faltó de ritmo. A lo largo de los primeros 45 minutos de sus botas sólo salieron un par de pases, muy sencillos, sin arriesgar.
En la segunda parte la aportación fue de nuevo realmente pobre. Se limitó a sacar las faltas, pero ni si quiera de esa manera llevó algo de peligro a la meta defendida por Reina.
Además, y para ahondar en el lado negativo, Turienzo Álvarez le mostró tarjeta amarilla por protestar después de que Yeste se quejara por la señalización de una falta sobre Marcos Senna.
A la media hora de la segunda parte Valverde le mandó al banquillo y su puesto el campo fue para Jonan García.
Un retorno que acabó con más pena que gloria para alguien que debe aportar mucho más a un equipo necesitado de su juego. |
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