EL CONSUMO de dioxinas en la dieta vasca, medido a través del ‘‘Programa de Dieta Total’’, ha descendido en un 50% en un periodo de cuatro años (1996-2001), según adelantó ayer el consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, en la inauguración de una jornada sobre Evaluación de Riesgos Alimentarios que se lleva a cabo en Bilbao en colaboración con el Departamento de Agricultura y Pesca.
En su intervención, el responsable sanitario vasco también explicó que la presencia de residuos veterinarios en alimentos se ha reducido a cero en el caso del Clenbuterol y recordó que en este campo el Gobierno vasco se «afana» en el control de antibióticos y corticosteroides que, «fraudulentamente, pueden ser administrados a los animales».
Asimismo, recordó que también se está llevando a cabo un Programa de vigilancia de los organismos modificados genéticamente porque los límites que exige la legislación (0,9%), deben de ser comunicados al consumidor, a través del etiquetado, y «ninguno de los 51 productos hasta ahora analizados han superado ese valor».
Gabriel Inclán se refirió a que se está introduciendo el sistema de autocontrol en la industria vasca, «convencidos de que el desarrollo del papel de garante del producto alimentario es estratégico para el Departamento de Sanidad», al tiempo que agregaba que han sido más de mil las empresas que han presentado sus proyectos, de los que ya se han aprobado la mitad.
Asimismo, el responsable sanitario recordó que se ha iniciado, conjuntamente con el Departamento de Agricultura y las tres diputaciones forales un Plan de eliminación de la salmonella en la CAV, que contará con el asesoramiento de expertos de los países nórdicos que han finalizado con éxito planes similares de erradicación.
«Creo que estamos haciendo las cosas bien y sirva como botón de muestra la inspección comunitaria que visitó la CAV a finales de 2004 para comprobar el tratamiento de los residuos relacionados con la encefalopatía espongiforme y que nos concedió un aprobado muy alto».
Inclán apostó por conseguir que los alimentos que consumen la ciudadanía tengan las máximas garantías sanitarias y dijo, que no se puede olvidar que «el trayecto del alimento desde su origen hasta su consumo puede ser largo y complejo, y en todo caso debe ser controlado». |