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Camilla y Carlos celebrarán su boda este sábado. Efe |
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TELEVISIÓN
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Según medios británicos, la reina está "harta" de la boda
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El enlace será el sábado a las 11.30 y coincidirá con el tercer aniversario del sepelio de su madre
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Dpa Londres
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La reina Isabel II tiene los nervios de punta. Tras una serie interminable de obstáculos a la boda de su hijo, el príncipe Carlos, la soberana empieza a estar harta, según los medios británicos. Luego de que el enlace tuviera que ser pospuesto un día por los funerales de Juan Pablo II, la reina está cerca del ataque de nervios, informa el diario "The Sun" bajo el título "Embrujada".
«Desde el comienzo todo anduvo mal. Ella cree que la boda está embrujada. Es una situación muy molesta y convierte a la familia real en objeto de burla», cita el diario una fuente del Palacio. Una boda este sábado es realmente lo último que esperaba Isabel II, porque se trata de un día de luto para la soberana, dado que se cumplen tres años del sepelio de su madre, la reina madre.
El novio mismo tampoco las tiene todas consigo. Primero no pudo casarse con Camilla tal como estaba previsto en el castillo de Windsor, sino que debió trasladar el acto al cercano registro civil, donde apenas caben treinta de los 750 invitados.
Luego, aunque sin éxito, se presentaron demandas en contra de la boda. Su propia madre decidió no asistir a la ceremonia civil. Hubo polémica por los títulos que llevará Camilla tras el enlace. Y Carlos tuvo un desagradable encuentro con la prensa. Y si esto fuera poco, ahora debe acudir como representante de la Casa Real al funeral del Papa en Roma, y contraer matrimonio al día siguiente. «¿Por qué diablos debo hacer esto? ¿Por qué yo?», cita el "Daily Mirror" supuestas palabras del príncipe en base a comentarios de amigos del heredero.
«Es un caos»
Tampoco están satisfechos los responsables de la organización de la boda en la Casa Real. «Es un caos. El personal debe ser contratado otra vez y se deben sumar todas las horas extra», dijo un empleado de palacio al "Daily Mail".
Los invitados a la boda, en tanto, deben cambiar sus billetes en el último momento. También la policía está molesta. Los costos de las medidas de seguridad en torno al castillo de Windsor se duplican ahora a tres millones de euros (unos 3,8 millones de dólares). |
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