 |
|
|
 |
Vehículo del vigilante jurado que presuntamente mató a su pareja en Málaga y que permanecía ayer aparcado ante el edificio donde ambos vivían. Efe |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Un vigilante jurado estrangula a su pareja, con la que convivía desde hacía seis meses
|
|
No hay episodios previos de malos tratos, denuncias o medidas de alejamiento
|
 |
|
Efe Málaga
|
 |
LA MUERTE de una joven la pasada madrugada en Málaga, presuntamente asesinada por su pareja -un vigilante jurado que trabaja en el aeropuerto y con quien convivía desde hace seis meses- eleva a dos las víctimas por violencia de género en la provincia este año.
El suceso se produjo en la cuarta planta de un bloque situado en la avenida de Europa de la capital, a donde efectivos del 061 se desplazaron tras recibir el aviso de la Policía, aunque no pudieron hacer nada por salvar a María Isabel Ortuño, de 24 años. Los dos jóvenes convivían desde hace seis meses en ese piso, propiedad del padre del presunto homicida, sin que constasen episodios previos de malos tratos, denuncias o medidas judiciales de alejamiento.
El presunto homicida, F. G. S., de 27 años, fue detenido y trasladado a la Comisaría Provincial de Málaga, tras entregarse voluntariamente, después de que su padre avisase a la Policía.
El cadáver de la joven, que según su hermano tenía 24 años, no presentaba indicios de la utilización de arma de fuego o arma blanca en la agresión, por lo que se presume que la muerte se debió a algún mecanismo de asfixia o estrangulamiento, según informaron fuentes cercanas al caso, que está bajo secreto de sumario. Eugenio Ortuño, hermano de la víctima, explicó a Efe TV que María Isabel salía con F. G. S desde hace dos años, y que convivían desde setiembre u octubre en este piso de Málaga, aunque estaban «mirando préstamos» para comprarse una casa. «Esto no se lo esperaba nadie», afirmó Eugenio, quien mostró su «rabia y dolor» y expresó su preocupación por la salud de su padre, que ha padecido anteriormente tres infartos. Aseguró que, a primera vista, no había problemas entre ellos, pero opinó que F. G. S. era «muy impulsivo», que «no estaba centrado» y que «siempre la ha querido aislar» de su entorno. |
|