|
|
|
Los ‘‘noes’’ de la campaña
|
 |
|
Joaquín Navarro
|
 |
Las elecciones vuelven a jugarse entre dos bloques fatalmente clásicos en Euskadi. El bloque españolista aparece tácticamente dividido. Los socialistas han llegado a la conclusión de que ir de la mano del PP no es presentable en Euskadi. Identificarse con Aznar, Rajoy, Acebes y compañía es muy mala cosa para las aspiraciones hegemónicas del bloque españolista. Mejor cada uno por su lado. Con sus banderas y sus consignas. La consigna de la ‘‘comunidad nacional’’, sin otro contenido que el puramente semántico, ha descubierto su origen en la presidencia del Consejo de Estado, pero sus imitadores han prescindido de la intensidad y extensión del concepto, desarrollado por el presidente de aquella entidad. Como en el poema de Lorca, ‘‘Lo demás era muerte y sólo muerte’’.
Está, sin embargo, por conocer qué dirán los que mandan en el PSOE y en el PP, que no son vascos ni viven en Euskadi. También es una incógnita cómo reaccionarán unas bases a las que se hace cambiar de actitud con la velocidad del rayo, sin apenas explicaciones. Cómo se movilizarán o buscarán la participación de los que, siendo suyos, se vienen absteniendo por desacuerdos íntimos. Cómo se enfrentarán, o no, con el antiguo hermano díscolo, con el que Redondo junior proponía una coalición no hace mucho. Y cómo se actuará en Araba-Gasteiz. ¿Regalándola al PP, como hasta ahora? ¿Jugando al secesionismo en relación con Euskadi?
Por lo pronto, el ‘‘no’’ preside la campaña españolista. No al plan Ibarretxe. El Congreso de los Diputados ha dado un no rotundo y humillante al plan, al propio lehendakari y al Parlamento vasco. Decían los españolistas que es preciso dialogar y negociar. Cuando llega el momento negociación y diálogo se niegan terminantemente, sustituidos por el puro y simple rechazo. Tendrá influencia en la campaña vasca. Sin duda alguna.
El segundo ‘‘no’’ es a cualquier negociación posterior, a la creación de cualquier grupo de trabajo para el análisis a fondo del plan. Es un ‘‘no’’ de liquidación y enterramiento. En suma, los españolistas se quejan de que el lehendakari y los suyos no hayan cambiado el plan para iniciar ‘‘otro diálogo’’. Al parecer los planes políticos para la reforma de la realidad institucional vasca son como los cromos. Se cambian y no pasa nada. Cuando no se tienen principios, es esto lo que pasa.
El tercer ‘‘no’’ es a la participación de Batasuna y de toda fuerza o agrupación en la que existan amigos y vecinos, parientes o conocidos de los batasunos. El apoyo del PSOE, sin matices, a la ley de Partidos convierte a Zapatero en conmilitón de Aznar. Es el cordón umbilical que le une al PP. Hay otros, pero éste será tenido en cuenta en las elecciones. No sólo por los votantes habituales del PNV-EA sino también por los que salen de su casa para defender la dignidad de su pueblo, para los que no aceptan el insulto a los suyos y a la integridad de sus convicciones mínimas en cuanto a vascos.
Son los tres ‘‘noes’’ que presiden la campaña españolista. El resto de su retórica consiste en disfrazarlos de vasquismo, amor a la paz y a la justicia. Traerán para ello a Euskadi a sus ‘‘primeros espadas’’, los que cuenten con peso suficiente. Sixto López reclama parada y fonda de Zapatero durante toda la campaña. De no ser posible, otros jefes, pero Zapatero con absoluta preferencia. Son conscientes de que el simple ‘‘no’’ chirría en el alma de muchos. Necesitan ofertas políticas positivas y esperanzadoras. La peor de las políticas posibles es el ‘‘no’’, la nada, como elementos dialécticos.
Son precisamente los que rechazan los ‘‘noes’’, aun sin ser militantes o simpatizantes del bloque nacionalista, quienes decidirán la campaña. Incluso espectacularmente. Aunque algunos, o muchos, voten a los suyos indignados por no haber sabido o podido hacer lo que deben: ‘‘enganchar’’ al PSE-PSOE de alguna forma. Lo que debieron hacer, pero no pudieron, en Lizarra-Garazi.
‘‘Te llaman porvenir/ porque no vienes nunca’’, decía Ángel González. En Euskadi se equivocaba. El 17 empieza a venir el porvenir. Pero hace falta aprovecharlo, calentarle las arterias y bucear el hondón del alma. |
|