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Julich fija su meta en vestir el amarillo del Tour «al menos por un día»
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De la ronda vasca dice que «no se puede ganar siempre, no tengo la chispa de hace un mes»
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U. Larrea Trapagaran
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ETB-115.30
TIENE FAMA de "gentleman", y hace gala de ella en Zarautz. Sentado con a su compañero Ivan Basso en una silla plegable junto a la caravana del CSC, pocos se percatan de la presencia del hombre que tan brillante inicio de año ha firmado, Bobby Julich, ganador de París-Niza y Criterium Internacional. «No siempre se puede ganar. En esta Vuelta al País Vasco he notado que no tengo ya la chispa de hace un mes. Haga lo que haga aquí, me voy contento con la que ya tengo en el bolsillo», afirma el americano. «Regreso la próxima semana a Estados Unidos. Correré el Tour de Georgia y después me iré a mi casa en Nevada, en California, a 2.000 metros de altitud, para entrenar cuatro semanas. El 1 de junio regresaré a Europa, y antes del Tour correré Dauphiné y la crono por equipos de Eindhoven», añade. «¿A qué aspiro en el Tour? A vestirme, al menos por un solo día, de amarillo. Tengo una buena oportunidad, pues la carrera arranca con una crono de 19 kms. y tres días después hay una crono por equipos. Después, estaré al servicio del equipo».
Tercero en el Tour de 1998 tras Pantani y Ullrich, pocas noticias más se tuvieron de Julich hasta el año pasado, cuando ganó la crono de País Vasco. «¿El secreto de mi retorno? La confianza que no tuve en Credit Agricole ni en Telekom. Allí, en cuatro años hice 400 días de competición, de los que únicamente en cinco no llegué a meta. En CSC han confiado en mí, y aquí me divierto». |
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