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Johan Bruyneel, delante del autobús del Discovery Channel. Zigor Alkorta |
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«A Armstrong le está costando más motivarse este año»
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Johan Bruyneel Director del Discovery Channel, afirma que, en el próximo Tour, el americano no será «ni tan vulnerable como en 2003 ni tan superior como en 2004»
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Unai Larrea Trapagaran
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Igualar el récord histórico de Cyril Guimard, director francés que guió siete Tours de Francia victoriosos, le trae sin cuidado. Dice que a él lo que le apasiona es la sensación de ganar una ronda gala tras otra, esa enorme sensación de poder. A Johan Bruyneel (Izegem, 1964), tampoco le importa lo más mínimo que su nombre haya quedado ligado, en un segundo plano, al de Lance Armstrong. En eso, como en todo lo demás, es claro.
Cuando la prensa habla con usted, casi siempre lo hace sobre Armstrong. ¿Le molesta?
No, ¿por qué? Es lógico. Cuando la estrella del equipo es Armstrong, es normal.
¿Va en su sueldo?
No, no es en el sueldo: tiene que ir en la mentalidad de un director. Yo intento hacer mi trabajo lo mejor posible. Las estrellas son los deportistas.
¿Sería malo que el protagonista fuera usted?
Sí. Ésa no es la función del director. Nosotros debemos organizarlo todo bien, motivar a nuestra gente, crear un grupo que funcione bien, tanto de ciclistas como de auxiliares. Y los que deben salir en la pantalla y en los papeles son los corredores.
En otros deportes, y pongo el caso del fútbol y de Mourinho, hay técnicos que acaparan el protagonismo para liberar de presión a sus jugadores.
En el ciclismo no es así. En el fútbol, cuando el equipo no va bien, echan al entrenador; aquí, casi nunca se echa al director.
Es verdad. ¿Por qué no?
No se puede comparar, son deportes totalmente diferentes.
Todos hablan del séptimo Tour de Lance, pero también podría ser el séptimo suyo. Igualaría el récord histórico de Guimard.
Eso no es importante para mí. Yo, por ahora, pienso que tengo el récord de seis triunfos consecutivos. Pero los records no son importantes, lo es mucho más la satisfacción de haber ganado el Tour un año, y otro, y otro...
Ya que no le importa hablar de Armstrong, hagámoslo. Parece que este año ha jugado al gato y al ratón: que corro el Tour, que no, quizás en 2006...
Sí y no. No hemos escondido nunca que la clave iba a ser su motivación. Porque necesitas estar muy motivado para volver a vivir un año como los cinco últimos de Lance. Desde que terminaba un Tour hasta que empezaba el siguiente, todo el mundo preguntaba a Lance cómo estaba, qué iba a correr, qué tal se sentía... Este año hemos querido quitarle presión, hasta el punto de decir que no sabíamos qué iba a hacer. Pero es cierto que llegó un momento en el que él no sabía qué iba a hacer.
Paradójicamente, la presión fue mayor sobre él en esas semanas de incertidumbre.
Sí, hemos descubierto que las especulaciones generan aún más atención sobre Lance, más peticiones de entrevistas, rumores...
¿Por qué el séptimo Tour?
Porque, a estas alturas, no creo que fuera capaz de motivarse al 100% durante largos meses si en el horizonte no tuviera el Tour, que para él es la carrera más grande del mundo. Es más: estoy seguro de que si hubiera renunciado al Tour de este año para correr el próximo, 2005 no habría sido una temporada buena.
Armstrong anuncia para el 18 de abril una noticia. ¿Qué dirá ese día?
Para eso os ha convocado el 18 de abril, ¿no? (Ríe). No te lo puedo decir.
¿Conoce usted esa decisión?
Sí, la conozco.
¿Y le gusta?
No lo sé (ríe de nuevo).
Se especula con que anunciará el final de su carrera.
Sí, lo he leído, pero no sé más.
Por contrato, ¿podría decir adiós a final de año?
Él tiene contrato hasta 2006, es lo único que te puedo decir.
¿Cree que a Armstrong le está costando más motivarse de cara al séptimo Tour, un reto nuevo, que de cara al sexto, un desafío histórico?
Creo que sí. Él me lo ha dicho y yo lo he visto. Pero cuidado, eso no quiere decir que no esté motivado ahora. Pero también es verdad que el año pasado, de cara al sexto Tour, había un extra, algo más, que no sabría explicara pero que se transformaba en rabia, como se vio en la carretera: el modo en que ganó las etapas era más que motivación, era rabia.
Y ese déficit de motivación, ¿le hará más vulnerable?
Ya en 2003 estuvo muy vulnerable. Este año Lance no va a ser tan vulnerable como en 2003 ni tan superior como en 2004.
¿Veremos, al fin, un Armstrong batible?
Todo el mundo lo es, pero quiero que me entiendas bien. Está supermotivado, al 100%. Lo que digo es que el año pasado lo estaba al 110%. Ésa es la diferencia.
El invierno de Lance ha sido un poco más complicado que los anteriores.
Es cierto.
¿Se ha cuidado menos?
No creo que se haya cuidado menos. Ha habido más compromisos, viajes... Ha sido más complicado que otros años. Pero es lógico: Armstrong ha llegado a un nivel en el que es mucho más que un campeón ciclista. El ciclismo no es un deporte de estrellas, pero él tiene la enorme capacidad de separar las cosas como nadie: sabe cuándo es ciclista y cuándo es padre, o pareja...
Él decía recientemente que, del mismo modo que Sheryl Crow le apoyaba durante todo el Tour; él debía apoyarla a ella en sus grandes citas, los Oscar, los Grammy...
Ésa es la imagen que tenéis de Lance, y es porque ésa es la foto que os llega, y al verla todos pensáis: "Ufffff, después llegaría la juerga". Y no es así. Lance me dice que, para él, lo más duro de la noche es ponerse traje y corbata. Él va allí, se saca la foto y a las diez está en casa o en el hotel y a las nueve de la mañana , entrenando: eso no lo deja nunca.
El lunes regresó a Estados Unidos, a correr el Tour de Georgia. ¿Han definido ya su calendario previo al Tour?
Sí. Es posible que en mayo corra algunas carreras de poco nivel en Estados Unidos, a finales de mayo inspeccionará las etapas del Tour y en junio correrá Dauphiné Liberé y la crono por equipos de Eindhoven.
¿Habla él de sus rivales? ¿Cuáles son?
Los de siempre. El primero es Ullrich, aunque no hiciera podio el año pasado. Luego están Basso, Heras, Vinokourov, Mayo...
¿Lo dice Armstrong?
Lo digo yo.
Usted sigue viendo a Mayo como un rival de Armstrong.
Pienso que sí. Aunque ahora no está bien, el Mayo del mes de mayo y junio de 2004 es un rival muy peligroso, y no hay ninguna razón para que en julio no veamos al Mayo de mayo de 2004.
¿Cree que Euskaltel se equivocó el año pasado?
No lo sé. El ciclismo no es una ciencia exacta. Los ciclistas no son máquinas que se puedan programar. Y en ocasiones, cuando te ves en forma y se te presenta la oportunidad, la tienes que aprovechar, porque no sabes qué va a pasar la semana que viene. Creo que Mayo estuvo el año pasado demasiado tiempo en forma, pero sigue siendo un rival muy peligroso.
El año pasado, usted, ya en abril estaba convencido del seto triunfo de Armstrong en el Tour. ¿Le ocurre este año?
(Ríe) No lo sé. De momento, las señales son muy buenas, pero prepararse a la perfección no es garantía de nada en un Tour.
Cada mes, cada dos meses, hay alguien que sale a acusar a Armstrong de dopaje.
Últimamente es cada semana.
El último es un tal Anderson.
Trabajó para Lance, a nivel personal, como mecánico, auxiliar, asistente... Se conocieron en Austin, en la tienda de bicicletas de Anderson. Trabajaba básicamente en Austin, y a veces en España. Lance lo despidió en noviembre por motivos personales, cosas que no estaban claras entre ellos. Discutieron, Anderson le pidió 500.000 euros por daños, Lance le dijo que no y Anderson ahora le acusa de eso. Es muy poco original.
¿Cómo se imagina sin Armstrong? ¿Habrá vida tras él?
Por supuesto. Ni puedo ni quiero retirarme. Tengo tres años de contrato con Discovery Channel, que seguirá tras Armstrong.
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En tres palabras
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RIVALES«Ullrich el primero. Y luego Basso, Heras, Mayo, Vinokourov...»FUTURO«Sé lo que Lance dirá el 18 de abril, pero no puedo decirlo»calendario«Veremos las etapas del Tour, luego Dauphiné y Eindhoven»
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