MUCHOS AÑOS han pasado desde que en 1797 Sidgier diseñara la que es considerada como primera lavadora de la historia, un aparato compuesto por un tonel de madera y una manivela que conseguía eliminar las manchas de cualquier tejido. Desde entonces frigoríficos, cocinas, hornos, televisores, radios, microondas o lavavajillas han contribuido a facilitar la vida de los ciudadanos, concediéndoles tiempo libre para sus actividades de ocio.
Las nuevas tecnologías han avanzado considerablemente en las últimas décadas y hoy en día es posible encontrar lavadoras mucho más modernas que pueden ser conectadas a distancia por medio de internet. Un concepto, el de la casa domótica, en el que las firmas de electrodomésticos pugnan por entrar, sabedoras de que ahí se esconde el negocio del futuro.
Ambas concepciones de una misma realidad se exponen hasta el 15 de agosto en el Museo de la Ciencia de Donostia, en la muestra ‘‘Museo del Electrodoméstico’’, organizada por el grupo de compra Akobe, que ha reunido cerca de 80 aparatos electrodomésticos desde el año 1965 hasta la actualidad.
Una estufa de petróleo diseñada por la empresa guipuzcoana Fagor, pionera de Mondragon Corporación Cooperativa (MCC), es el aparato más antiguo de los que se exponen en Miramon, cuyos visitantes pueden acercarse a una lavadora manual de rodillo o el magnetófono que el 20 de julio de 1969 viajó a la luna con el norteamericano Neil Armstrong. En el otro extremo, los nuevos televisores de plasma y equipos de cine en casa de Sony y el concepto de casa domótica de Fagor. Aparatos que, a buen seguro, dentro de veinte años formarán parte de la historia.
Homenaje al electrodoméstico
La exposición es un homenaje al sector del electrodoméstico, en el que los guipuzcoanos han sido pioneros, gracias a la eibartarra Alfa, líder en la fabricación de máquinas de coser, o la arrasatearra Fagor, que combina las nuevas tecnologías de la información y la comunicación con los electrodomésticos más tradicionales, logrando adelantos impensables hasta hace tan sólo cinco años.
Su objetivo es contar a la sociedad la historia de un sector que ha contribuido a facilitar la vida de los ciudadanos. «La primera lavadora fue una revolución, aunque ahora no nos demos cuenta de ello», aseguró el director del Museo de la Ciencia, Félix Ares, quien recordó cómo antes de su implantación «las mujeres iban periódicamente al río con el jabón de lagarto y la tabla a lavar la ropa».
La muestra se organiza en torno a tres ejes: el cambio tecnológico, el medio ambiente y el cambio social vivido en los últimos años. Y permite contemplar la evolución de un sector que «en 40 años ha avanzado lo mismo que otros en todo un siglo de vida», dijo el presidente de Akobe, Josetxo Zumeta, quien precisó que «en los últimos cinco años las nuevas tecnologías han avanzado con una rapidez que a veces nos cuesta asumir».
El reto actual pasa por reducir las emisiones contaminantes de los electrodomésticos que, de no controlarse, podrían provocar serios impactos sobre el ambiente planetario y nuestros sistemas socio-económicos. Así, las empresas del sector trabajan en la producción de aparatos que permiten obtener un mayor rendimiento consumiendo menos energía. Hasta tal punto que un lavavajillas moderno contribuye a reducir la contaminación medioambiental, al consumir «diez veces menos de agua de la que se invierte al lavar los platos en una pila convencional», desveló el director del Museo de la Ciencia de Donostia. |