José Luis Malo de Molina, director del Servicio de Estudios del Banco de España, dijo ayer que una reducción de los costes de indemnización por despido y una reforma de la negociación colectiva que permita remunerar el trabajo en función de la productividad mejoraría el mercado laboral.
En su opinión, estas son las dos principales reformas que habría que acometer en el mercado de trabajo con el fin de «mejorar su funcionamiento y, por lo tanto, la productividad, la eficiencia de la economía y la difusión del progreso técnico». Malo de Molina hizo estas consideraciones a un grupo de periodistas a quienes, no obstante, reiteró que en la economía española ha habido un proceso significativo de moderación salarial que ha contribuido positivamente a la estabilidad macroeconómica y a la creación de empleo.
Respecto a los dos principales problemas del mercado de trabajo, incidió en la necesidad de «facilitar la contratación permanente y estable», dada la alta tasa de temporalidad y la segmentación, y en adecuar los salarios a la productividad. Añadió que, aunque los contratos temporales proporcionan mucha flexibilidad, los permanentes «son necesarios para que la economía funcione bien».
En este sentido, explicó que la contratación indefinida actual «tiene algunos contraestímulos» tal y como demuestra la continua contratación temporal acometida por las empresas, que supera «muy por encima» a la del conjunto de Europa.
Costes del despido
En su opinión, esto significa que es necesario «facilitar la contratación permanente de los trabajadores», lo que está relacionado con los costes de indemnización cuando se resuelve el contrato indefinido de trabajo. Así, Malo de Molina indicó que pese a que se han conseguido avances como el contrato de fomento del empleo con una indemnización por despido de 33 días por año trabajado, frente a 45 del contrato indefinido ordinario, o evitar los costes del despido para trabajadores temporales, «todavía tenemos un problema que resolver».
Respecto a la estructura salarial actual, consideró que «es demasiado rígida y se mueve muy al unísono» por lo que instó a revisar el sistema de negociación colectiva para que el trabajo se remunere en función de su contribución a la productividad, así como adaptar la estructura salarial a los requerimientos de productividad de las empresas.
Estas dos líneas de reforma, dijo, han sido reconocidas por los sucesivos gobiernos, por lo que abogó por llevarlas a cabo «al ritmo que los agentes sociales puedan acordar y las agendas políticas lo manden». Dijo que pese al proceso de moderación salarial, el coste laboral unitario estatal crece «sistemática y persistentemente» por encima del de la zona euro. |