EL PROYECTO de unir a través del Camino de Santiago las localidades hermanas de Pforzheim (Alemania) y Gernika, cuyos habitantes sufrieron ataques aéreos y aniquilación, culminaba ayer con su llegada a la villa foral tras sesenta y tres jornadas y recorrer dos mil kilómetros. "Bakearen Bidea" partía de la ciudad germana el 20 de febrero, en el 60 aniversario de su destrucción en la II Guerra Mundial, y concluía coincidiendo con el 68 aniversario del bombardeo de la localidad vasca.
Testigo en alto con ikurriñas y enseñas de ambas localidades, unas trescientas personas hacían su entrada en la plaza de los Fueros. Emoción y aplausos se entrecruzaban en el recibimiento y posterior acto oficial donde peregrinos, presentes y autoridades vasca y alemanas rindieron un sentido homenaje a M. Kasper, alma mater de la iniciativa recientemente fallecido.
Miguel Ángel Aranaz, edil mayor de Gernika, abría el acto para resaltar el esfuerzo realizado por la caminantes al tiempo que agradecía el ejemplo dado porque «la penas que habéis sufrido no son en vano ya que han servido para sembrar por el Camino de Santiago la semilla de la solidaridad».
«Impresionado»
El alcalde de Cultura de Pforzheim, Hert Hager, se mostraba «impresionado» por la acogida dispensada, «una muestra de cómo se ha vivido este proyecto» en el que ha tomado parte tal y como dejaba entrever su calzado lleno de barro y cuya estela «durará más que sólo este día». Tras recordar a Kasper, evocaba «el triste» día de la conmemoración del bombardeo y «muestro mi respecto por la víctimas. Fue Alemania la que provocó la tragedia y siento mucha vergüenza. Por todo ello, les pido perdón en nombre de todos los alemanes» indicaba. «Este proyecto es una señal de que una tragedia como la de Gernika no debe pasar nunca más», concluía.
Un bertso compuesto por los viajeros con el estribillo "lau haizetara Pforzheimetik Gernikara, Gernikatik Eskalerrira", cantado por todos los presentes, puso punto final al recibimiento tras la lectura de un mensaje de paz en euskera, alemán, castellano y francés. En éste se menciona la destrucción sufrida por Gernika y Pforzheim en sendos ataque aéreos y el hermanamiento que ambas sellaron en 1989 «no como víctimas y culpables sino en pie de igualdad y mutuo respeto», el escrito de la alcaldesa mayor de la localidad germana aboga por un futuro común y en paz.
Dos periodistas y tres voluntarios son las personas que han cubierto en su totalidad la distancia entre Pforzheim y Gernika. Fernando Artetxe, uno de ellos, recordaba «la nueva experiencia que nos ha permitido, principalmente, confraternizar entre las personas vasca y alemanas que hemos realizado este largo trayecto». Entre los aspectos más satisfactorios, «la posibilidad de contactar con la gente de muchos pueblos pequeños y conocer aspectos culturales». |