Viajero incansable e insaciable, Ángel Martínez Salazar recuerda en 17 de sus libros las experiencias de insignes viajeros vascos que se han adentrado en otros mundos a lo largo de la historia. Benjamín de Tudela, Izagirre, Leginetxe... Son cientos los viajeros vascos.
¿Quién es su viajero preferido?
Ignacio Aldekoa Isasi, gasteiztarra, el mejor escritor de post-guerra y maestro de cuentistas, el número uno del siglo XX. Dijo «voy a ser escritor» y terminó siendo un maestro.
¿A qué vizcaino destacaría?
Al "Moro Vizcaino" me encanta. Si tuviera su dinero, haría lo mismo. Me iría tres años seguidos a América. Me olvidaría de todo esto.
¿Practica lo que escribe?
Cada vez menos. Cuando he dejado de viajar como me gustaba: solo y a la aventura. Me ha entrado nostalgia y me dedico a escribir. O sea, que escribo libros de viajes porque cada vez puedo viajar menos. Las hipotecas atan mucho a la tierra.
¿Ha hecho su viaje ideal?
Me gustaría disfrutar de dos vidas: una para quedarme en casa y otra para viajar constantemente. Soy un enamorado de América: desde Canadá hasta la Tierra de Fuego.
Los vascos han sido siempre viajeros...
Desgraciadamente ha habido más vascos que han viajado por necesidad que por placer. Han estado empujados por trabajo, guerras, exilios... Hay pocos pueblos que, amando tanto su tierra, les guste meter la nariz en otros lugares.
¿Queda algo por descubrir en la tierra?
Seguro que sí. Incluso en Euskal Herria, donde quedan valles encantados apenas conocidos, como La Berrueza, en Nafarroa, y el Valle de Arana, en Araba. Prácticamente ningún vasco se ha dado cuenta de lo bonito que es.
Viajeros vascos que llaman su atención.
Pascual de Andagoia, alavés gracias al cual Pizarro y demás pudieron conquistar luego Perú. No me interesa mucho la figura del conquistador.
¿Cómo se inicia un buen viaje?
Es imprescindible que empiece en una librería o con un libro para documentarse.
Ahora viajar ¿es diferente?
Aunque no haría ya distingos entre el viajero y el turista. Cada vez veo más atolondrados por las esquinas, pero los turistas atolondrados también tienen derecho a comprar souvenirs en cualquier rincón del planeta. Lástima que no se dediquen a otras cosas, como conocer verdaderamente el país, su gastronomía, su cultura, su situación sociopolítica...
¿Eso no se hace en los viajes organizados, no?
No, eso es para japoneses. Acabaremos todos así. |