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Basso es animado por los aficionados en la subida al Colle di Tenda. Afp |
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Basso se resarce con un recital en el Colle di Tenda
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El de CSC, que afrontó en fuga la subida final, remacha a Caruso y gana una etapa a la que aspiró Laiseka
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U. Larrea Bilbao
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LO INTENTÓ Roberto Laiseka, que cazó la que perfectamente podía haber sido la escapada del día (con otros once corredores, el más peligroso en la general Patrice Halgand, a más de 20 minutos de Savoldelli), pero ni el CSC de Ivan Basso ni el Selle Italia de Rujano y Parra estaban ayer por la labor. «El equipo ha hecho hoy una etapa espectacular. Estoy muy contento, la verdad. Haimar ha intentado coger tres veces la fuga, también Gorka Verdugo, Laiseka sí que ha estado, Samuel ha llegado con los mejores... No nos están saliendo las cosas, pero creo que comenzamos a remontar el vuelo. Si no echan abajo su escapada, estoy convencido de que Laiseka habría sido primero o segundo en meta», señalaba ayer a DEIA Miguel Madariaga, manager de la formación naranja. Nunca sabremos qué habría sido capaz de hacer Roberto Laiseka, el pionero de la escuadra vasca (suyas fueron las primeras victorias de su equipo en la Vuelta a España, Abantos’99, y en el Tour de Francia, Luz-Ardiden’01), si su fuga se hubiera plantado con el adelanto necesario en la base de Limone Piemonte. Lo que sí sabemos, y bien sabido, es de lo que sí fue capaz Ivan Basso en el último puerto de la primera etapa alpina del Giro’05. Qué exhibición.
Inoportuna intoxicación
Ayer se supo por qué Basso se resistió al abandono en el Stelvio, cuando lo más lógico parecía que el de CSC, tercero en el Tour de 2004, dejara el Giro para reponerse y preparar en condiciones la ronda gala. Basso, que llegó en fuga a la subida final, el Colle di Tenda (con su compañero Schleck, con Caruso, Lobato, Cioni y Tiralongo), remachó como quiso, rozando lo insultante, al bravo y joven italiano del Liberty-Würth para firmar siete kilómetros prodigiosos. Ivan no sólo demostró que este Giro difícilmente se le habría escapado de no mediar aquella inoportuna intoxicación intestinal (un revuelto de huevos dicen que fue) en plenos Dolomitas: también dejo claro que, recuperado ya su organismo, está decidido a ser protagonista en lo que resta de Giro, para salir así de la carrera por la puerta grande de Milán. Un dato: tras remachar a Caruso, Basso fue capaz de completar los 7.000 metros finales en el mismo tiempo que, por detrás, invirtieron, en pleno fragor de la batalla, los motivadísimos Simoni y Rujano: 1:21 tenía el de CSC a 8 kilómetros de meta, y 1:06 conservó en la cima, celebración y besos al público incluidos.
El corredor varesino sumó así su primera victoria de etapa en el Giro de Italia (fue segundo en Zoldo Alto, tras Savoldelli, y en la crono de Florencia, tras Zabriskie), segunda que obtiene en una ronda de tres semanas, pues en 2004 se anotó la etapa del Tour de Francia con meta en la estación pirenaica de La Mongie, previo pacto con Armstrong. |
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