CERCA DE un 5% de la población sufre algún trastorno de voz que requiere atención médica, aunque las personas que utilizan la voz como herramienta de trabajo tienen más riesgo de desarrollar esta afección, que padece más del 50 por ciento de los docentes y que es su segunda causa de baja laboral, según especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra.
Estos datos fueron facilitados ayer con motivo de la presentación del curso que, sobre la ‘‘Voz profesional’’, tendrá lugar los días 5 y 6 en la Universidad de Navarra dentro de la quinta edición de los Cursos de Verano.
Durante la presentación, el director del laboratorio de Voz de la Clínica Universitaria de Navarra, Secundino Fernández, explicó que «en los últimos años se diagnostican numerosos trastornos, ocasionados por un mal uso vocal, el elevado ruido medioambiental, la inadecuada climatización de los lugares de trabajo y, sobre todo, el empleo de una excesiva tensión muscular para emitir la voz».
La voz, dijo, «es la herramienta de comunicación más importante y más utilizada, y sus lesiones interesan cada vez más. La población se ha vuelto más exigente y lo que hasta ahora no era un motivo de consulta habitual en la actualidad es demandado con mayor frecuencia, desde niños hasta ancianos».
No obstante, señaló que uno de los grupos más sensibilizados con este asunto son las personas que utilizan la voz como instrumento de trabajo, como profesores, locutores, sacerdotes, cantantes, alumnos o profesores de canto.
Respecto a las patología de la voz, la logopeda Maite Molina indicó que la laringitis es el trastorno más frecuente y que otro «muy común» es «el relacionado con el abuso vocal o con el mal uso de la voz, a causa de una mala técnica fonatoria. La unión de ambos factores puede ocasionar la aparición de edemas y otras lesiones orgánicas, como nódulos vocales, pólipos o hemorragias».
«Además, es habitual diagnosticar disfonías asociadas al reflujo gastroesofágico», explicó Molina, quien precisó que otras lesiones menos frecuentes son las patologías de tipo neurológico, como las parálisis laríngeas; las lesiones premalignas y malignas relacionadas con el tabaco; así como los trastornos endocrinológicos. |