Diligencias La semana pasada declaró un conserje del centro escolar
Aniversario La familia celebrará una misa de recordatorio esta tarde en Hondarribia
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LA FAMILIA de Jokin C.L., el adolescente de cuyo suicidio se cumple hoy un año, confía en que la muerte del menor sirva para que «la sociedad haya tomado conciencia» del problema del acoso escolar que llevó al adolescente a lanzarse al vacío desde la muralla de Hondarribia.
Ocho compañeros de Jokin, siete chicos y una chica, fueron condenados el pasado 13 de mayo a 18 meses de libertad vigilada como responsables de este acoso por el Juzgado de Menores de Donostia, que además impuso a cuatro de ellos tres fines de semana de permanencia en un centro educativo.
La acusación particular, ejercida por la familia de Jokin, y la defensa de los imputados recurrieron esta sentencia ante la Audiencia de Gipuzkoa, que endureció las condenas a siete de los ocho acosadores hasta los dos años de internamiento en un centro educativo en régimen abierto, al entender que a consecuencia del acoso al que fue sometido Jokin no sólo vio vulnerada su integridad física y moral, sino que también fue víctima de lesiones psíquicas.
Al cumplirse un año del suicidio del menor, Miguel Angel Ceberio, portavoz de la familia de Jokin, explicó que le resulta «imposible hacer lectura positiva alguna» de la muerte de su sobrino pero se mostró confiado en que al menos haya servido «para que la sociedad tome conciencia» del problema del acoso escolar.
«Algo que desgraciadamente parece ser que venía ocurriendo con más asiduidad de lo que pensábamos», añadió Ceberio, quien espera que este caso «sirva para evitar que en el futuro se produzcan otros de la misma índole» y para que «la Administración arbitre las medidas necesarias para impedir» que esto se repita.
Ceberio recordó que, aunque ya ha habido sentencia contra los ocho jóvenes que acosaron a Jokin, todavía hay abierto un procedimiento paralelo en un juzgado de instrucción de Irún contra varios profesores y responsables del instituto Talaia de Hondarribia en el que estudiaba el menor.
En el marco de estas diligencias, la semana pasada declararon dos inspectores de educación y un conserje del centro, si bien el tío de Jokin aclaró que este proceso se encuentra aún en fase de instrucción.
En el aspecto familiar, Ceberio indicó que los allegados del chico aún se encuentran muy afectados por lo sucedido y, aunque el padre de Jokin se ha reincorporado hace unos meses al trabajo, su madre todavía permanece de baja médica. «Estas fechas que se acercan sólo sirven para volver a revivir lo ocurrido y, dentro de la evolución psíquica de los padres, suponen un paso atrás para ellos», recordó. Pese a lo cual, la familia tiene previsto celebrar una misa aniversario esta tarde en Hondarribia.
El acoso al que fue sometido Jokin tuvo como detonante un hecho ocurrido durante un campamento de verano, durante el cual el menor fue sorprendido fumando porros junto a otros compañeros. Sus padres alertaron a los del resto del grupo, por lo que el joven fallecido fue considerado un chivato y sometido a vejaciones, insultos y agresiones. |