Un discutido penalti a Fernando Torres, transformado por el propio delantero madrileño, rompió el duelo frente al Málaga y encarriló el triunfo del Atlético de Madrid en La Rosaleda, el primero a domicilio de los colchoneros desde hace ocho meses. Fue mejor el Atlético. Por juego y ocasiones. Pero su triunfo se convirtió en discutido a raíz del tanto marcado por el ariete internacional.
Todo se gestó en una inexistente falta cometida dentro del área por el central César Navas. Kezman ofreció un centro desde la derecha y Torres, sin posibilidad alguna de llegar al balón, cayó al suelo tras el salto que ejecutó para en busca del remate.
El tanto y la posterior celebración de Torres, que se llevó las manos a los oídos y sacó la lengua afuera, encrespó al público y revolucionó un partido plano y aparentemente carente de tensión. De paso, el penalti allanó el panorama del conjunto de Carlos Bianchi, dominador y dueño del partido. Con llegada pero sin puntería. Especialmente en la primera mitad.
Diez minutos después del gol de Torres, Kezman cerró el partido tras una buena jugada individual que culminó con un tiro raso y seco fuera del alcance de Arnau. La renta visitante pudo ser todavía más amplia. |