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Iraola trata de desembarazarse de un contrario, con Murillo a su espalda. |
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Iraola Sobrado en el lateral hasta caerse con todo el equipo
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Igor Santamaría Bilbao
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EN SU hábitat natural. Después de admitir sin reparos que como interior tenía más problemas para moverse con soltura, Mendilibar devolvió al lateral a Iraola, el "cerebro" por excelencia en todos los aspectos. A los seis minutos ya acaparó el protagonismo del juego rojiblanco, volcado en exclusiva a la diestra, y con tiempo para asustar a Viera con uno de sus centros templados. Raudo en los robos de balón (hasta tres al cuarto de hora), el Athletic salía veloz hacia el área rival pero adoleciendo, otra vez, de acierto. Como Román ante Aranzubia.
Unos metros por delante del de Usurbil, allá en el vértice, apareció, también en su sitio, Etxeberria para dibujar un zambombazo de los que enseñar en vídeo en Lezama e incrustar el balón en la red. La misma que había sido repuesta en los prolegómenos. Poco después lo intentó Prieto. Cómodos, superiores, sobrados. El encaje de piezas daba resultado. El rival, desesperado. Eso sí, a la media hora José Mari se coló de rondón por la cal de Andoni para poner el nudo en la garganta, espolear e insuflar de vida a los suyos. Iraola, como le define el míster, es, ante todo, «un chico listo». Si a la inteligencia y calidad técnica le añade físico y participación, la ecuación fortalece al colectivo. El trazo de una primera parte para firmar en cada viaje... hasta que Casas, en el otro carril, se fue antes a la ducha y Riquelme la enchufó. Por pardillos. El castillo de naipes se vino abajo.
Tocado... y hundido
El retoque táctico dio entrada a Expósito en perjuicio de Yeste, renegando de la banda izquierda y recolocando ligeramente arriba a Andoni. Comenzó el vendaval amarillo a Dios rogando. Rotas las filas, tocó guarecerse. El principio del fin. Entra Murillo, se va Llorente. Más claro, agua: el Athletic puso el autobús. Parches por doquier, era cuestión de las agujas del reloj que José Mari rompiera, al tran tran, el cántaro de un equipo sin oficio ni beneficio. De Iraola nada más se supo. Ni de Gurpegi, Orbaiz, Etxebe, Ibon... Y ya, con todo el "pescado" vendido (¡¡con 2-1!!), apareció en escena Taran. Mejor haber pedido la hora. |
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