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Imagen del controvertido escritor estadounidense Gore Vidal. Archivo |
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La conciencia crítica de estados unidos
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El escritor Gore Vidal cumple hoy 80 años denunciando la hipocresía política y social ante el desastre del ‘Katrina’
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Gisela Ostwald Nueva York
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GORE VIDAL nunca tuvo pelos en la lengua. Desde hace décadas ejerce una labor de crítica mordaz y a menudo cínica sobre la política y la sociedad de Estados Unidos. Tampoco después del desastre del huracán "Katrina" el brillante escritor, que hoy cumple 80 años y que vive en Italia, perdió oportunidad de hacer comentarios.
La reacción lenta de Washington a la catástrofe ha demostrado una vez más que «la junta que está en el poder en Estados Unidos, la junta del gas y del petróleo, no muestra ningún interés (...) por el pueblo estadounidense», afirmó.
Como consecuencia de ello el país corre el riesgo de sufrir una guerra por motivos racistas, advirtió en una entrevista. «En Nueva Orleans se quebraron las barreras sociales. Las inundaciones se llevaron el decorado de una sociedad presuntamente multicultural y tolerante».
En sus novelas, ensayos y artículos, Vidal cree que Estados Unidos se parece al Imperio Romano en sus aspiraciones expansionistas, bélicas y de riqueza, tal como retrata en "El último imperio". «Desde hace medio siglo actuamos en todo el mundo sin que nuestra Constitución lo legitime», dijo Vidal tras la guerra de Irak. «Quien haya creído que eso no podía empeorar habrá aprendido la lección de la doctrina Bush. Gracias a los ataques preventivos bendecidos por él, nos encontramos en un estado de total anarquía: reina el derecho del más fuerte», aseguró.
Frustrada carrera política
El propio Vidal intentó en dos ocasiones iniciar una carrera política. En 1960 fracasó en Nueva York con ideas revolucionarias -para lo que es habitual en Estados Unidos- del Estado social cuando se presentó a las elecciones para el Congreso. Fue derrotado por un candidato local pese a la simpatía mostrada por su pariente lejano John F. Kennedy. En 1982 intentó ser nominado por el Partido Demócrata como candidato al Senado por California, pero quedó segundo.
Pensar de forma política es algo que Vidal aprendió de su abuelo materno. El ciego Thomas Pryor Gore no se dejó intimidar por su discapacidad ni por sus constantes enfrentamientos con Franklin Delano Roosevelt a la hora de labrarse una larga trayectoria como senador por Oklahoma.
Como si quisiera dejar en claro por dónde iría su futuro, Vidal adoptó como nombre de pila el apellido de su abuelo después de publicar su primera novela, "Williwaw" (1946).
Vidal, que nació en la academia militar de West Point, cerca de Nueva York, había sido bautizado por su padre, un profesor de vuelo, como Eugene Luther.
"Williwaw", en la que Vidal elabora como veinteañero experiencias de guerra, tuvo mucho éxito, pero su segunda obra en 1948 ya chocó a la América burguesa. "La ciudad y el pilar de sal" relata la historia de amor entre dos homosexuales y dejó al descubierto también las propias inclinaciones del escritor. Después del revuelo causado, publicó novelas policiales durante años bajo el seudónimo de Edgar Box. En 1968 le llegó la consagración con "Myra Breckinridge", la historia del homosexual Myron, que tras una operación de cambio se sexo hace carrera en Hollywood como Myra.
Como prueba de su talento multifacético los críticos elogian sus novelas históricas sobre Estados Unidos, donde introduce en una trama inventada hechos y personajes reales como George Washington, Abraham Lincoln o Theodore Roosevelt.
Con 24 novelas, media docena de obras de teatro, numerosos guiones de cine -entre ellos el del clásico de Hollywood Ben Hur-, más de 200 ensayos y una autobiografía ("Palimpsesto"), Vidal deja tras sesenta años de trabajo un legado muy variado. |
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