QUE el presidente del Consejo Económico y Social Vasco (CES) no es un hombre al uso, ya era conocido. También se sabía de Antxon Lafont que es más gestor que político. Suele ir al grano, sin demasiados rodeos... Y resultas de todo ello, Lafont se encuentra ahora decepcionado: llegó al CES para impulsar este órgano consultivo y ahora se cuestiona no sólo la utilidad del mismo, sino, ya a nivel personal, parece querer trasladar la duda íntima de si merece la pena seguir en este proyecto.
Ayer, en la presentación de la Memoria 2004, Antxon Lafont afirmó, categórico, que «es imposible seguir trabajando con el actual sistema de funcionamiento», achacando a la posibilidad de veto de la que disponen los diferentes grupos con representación en este foro la virtualidad de ser una losa que está hipotecando este órgano. «Hay algo que no va», sentenció Lafont, que, una vez más, no se anduvo por las ramas: «Estamos utilizando dinero público, y son dos millones de euros de presupuesto, para sacar un solo dictamen».
El derecho de veto, la imposibilidad de que los disidentes de ese veto pueden enviar sus puntos de vista a los que han solicitado el consejo del CES o la patronal que actúa y «es monogrupo», son algunas de las dificultades que, en opinión del presidente del CES, «bloquean el sistema completamente».
Lanfont ha iniciado una ronda contactos con los consejeros y espera abrir otra con los grupos. A unos y otros, Lafont ha explicado que que «si no hay ganas de dialogo social, por mucho que se perfeccione la herramienta no servirá para gran cosa». Este hombre, que se define como un «optimista peligroso», aseguró ayer que de los contactos que ha tenido «con cada uno de los consejeros que han aceptado ponerse en contacto» ha obtenido opiniones diferentes.
En lo que va de año, el CES ha realizado un dictamen de los tres que le han solicitado, rechazando los otros dos. Además, sigue estudiando dictámenes de iniciativa propia, como el referente a desarrollo sostenible y a colectivos con dificultades de acceso al empleo, este último esperan que esté finalizado este mismo año, o el dedicado a las políticas sociales en la Unión Europea y en Euskadi, previsto para el primer trimestre de 2006.
El presidente del CES abordó estas cuestiones internas en el marco de la presentación de la Memoria Socioeconómica del País Vasco correspondiente al 2004, que analiza el comportamiento de la economía vasca y la situación laboral en ese año.
Entre los datos más destacados se recogen las principales magnitudes económicas, como el crecimiento del 3% del PIB, medio punto por encima del año precedente y superando claramente la media europea del 1,8%, aunque por debajo de las áreas más dinámicas en este año como las economías emergentes de Asia y el Pacífico (que rondan un crecimiento del 6%) o los EE.UU. (el 4,4%).
Datos que hay que contextualirzarlos en un ejercicio económico marcado por la fuerte elevación del precio del petróleo (en un 32% en este año) y de algunas materias primas industriales en el contexto mundial (el precio de la materias primas metálicas crece un 36%), y de forma más cercana, también por la fortaleza del euro frente al dólar que no ha permitido obtener todo el beneficio posible de la mejoría del comercio mundial.
El sector exterior aportó dos décimas al PIB tras tres años de sucesivas contribuciones negativas. La Memoria analiza, así mismo, las cifras récord en ocupación laboral obtenidas el pasado año. |