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El ministro de Defensa español, Bono cuando recibió la cartera de su predecesor, Trillo. Archivo |
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No molesten al amigo americano
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Miembros del Gobierno español no dan crédito a las noticias sobre el uso que hizo la CIA de los aeropuertos de Palma y Tenerife para hacer escala en traslados clandestinos de presos.
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Juan Carlos Latxaga
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EL ALA DERECHA DEL del gobierno de Zapatero se ha puesto manos a la obra para restar crédito a las informaciones que aseguran que la CIA usó el aeropuerto de Palma y uno de los de Tenerife para trasladar presos de forma clandestina. Algunas de esas informaciones sostienen que uno de los aviones que se pudieron ver en el aeródromo balear coincide con el que usó en su día EE.UU. para trasladar prisioneros desde Libia hasta Guantánamo. La razón de ser de todo este asunto está en que el gobierno de Bush elude sus propias leyes trasladando a los prisioneros islamistas a países donde la práctica de la tortura no le crea problemas. Coinciden estas informaciones en fechas con el reconocimiento explícito que hizo ayer mismo un militar de alto rango en el Pentágono del uso de fósforo blanco durante el cerco a la ciudad iraquí de Falluya, asunto que sacó a la luz en su día un medio de comunicación italiano con el correspondiente desmentido. Puesto a matizar, el militar americano puntualiza que se usó el fósforo blanco sólo para sacar de sus escondites a los combatientes y matarlos a continuación con armamento convencional, lo que no deja de resultar bastante tranquilizador. Mucho más cuando, como ya se sabe, Estados Unidos no ha firmado el protocolo adicional a la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Armas Convencionales, de 1980. Como tampoco ha firmado el Protocolo de Kioto sobre desarrollo sostenible, lo que no impide que España sea un país amigo y aliado, como se ha apresurado a recordar el extremo derecho de la formación del Gobierno español, el cada vez más indescriptible José Bono. Clama el ministro manchego que no está dispuesto a «poner en la picota a un país amigo y aliado por meras suposiciones de las que no tenemos ninguna prueba, ningún indicio y ningún fundamento». Lo de la falta de pruebas tiene un pase por la proverbial falta de diligencia del CNI para investigar este tipo de asuntos. Tampoco sería la primera vez que el Gobierno español no tiene pruebas de algo que está ocurriendo delante de sus narices. Felipe González se quitó el GAL de enmedio proclamando aquello de no hay pruebas ni las habrá. En cuanto a lo de los indicios y los fundamentos... hombre. Hasta el señor Bono, fijándose un poco encontraría indicios y fundamentos aunque sólo fuera leyendo la prensa, por cierto, otra fuente de información que usó González para saber del GAL. Escuchando a Bono, se diría que está hablando su antecesor en el cargo, Trillo. Va a tener razón Maragall cuando dice que el ministro será del PSOE pero habla como si fuera del PP. |
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