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El Indice de Precios al Consumo estadounidense correspondiente al pasado mes de octubre registró un aumento de dos décimas, justo la mitad de lo que se esperaba. Este es el menor incremento en los últimos cuatro meses, y resulta especialmente tranquilizador si se compara con el aumento del 1,25 observado en el mes anterior, que constituyó un récord de subida mensual en los últimos 25 años. Al desglosar este indicador se observa que los precios de la energía subieron un modesto 2%, lo que evidentemente contribuyó a restar tensiones a la inflación. Pero, en cualquier caso, el gran recorte se ha producido en el precio de los bienes duraderos -en este capítulo se incluyen los productos textiles e informáticos, entre otros-, que en este caso bajaron medio punto frente a la subida del 2,4% que se registraba en setiembre. Algunos analistas, en sus crónicas de urgencia, señalan la coincidencia entre esta evolución favorable de los precios al consumo y el fin de las hostilidades comerciales abiertas entre EE.UU. y China. No parece descabellado establecer una relación entre el recorte precisamente en los precios de los productos textiles o de los componentes informáticos, cuyo origen en muchos casos es China y cuya importación había estado contingentada. Otro dato importante, al que se le atribuye la condición de ser objeto de atención especial por los máximos responsables de la Reserva Federal, es el de la situación de los inventarios de las empresas. Aquí se ha observado una importante reducción. La estadística oficial afirma que en los almacenes sólo hay existencias para atender la demanda durante un mes y medio, justo la mitad de lo que se observaba en setiembre. En cualquier caso, en los 10 meses transcurridos de este 2005 el PIB norteamericano ha aumentado un 4,9%, mientras que en el conjunto de 2004 ese aumento fue del 3,7 por ciento. |