La niebla que cubrió las instalaciones del aeropuerto de Barajas desde primeras horas de la mañana desvió al menos catorce aviones, ocasionó retrasos generalizados en la mayoría de los vuelos y obligó a reducir a más de la mitad las operaciones en los aterrizajes. De hecho, a media tarde sólo se habían operado 615 aterrizajes y despegues de los 1.145 vuelos programados para en el aeropuerto madrileño.
Entre los catorce vuelos que tenían que aterrizar en Barajas y fueron desviados a otros aeropuertos figuran ocho aviones de Air Nostrum procedentes de Toulouse, Valencia, Turín, Burdeos, León, Bolonia, Murcia y Niza que fueron dirigidos a Zaragoza y Valencia. Además, tres vuelos de Spanair con origen en Ibiza, Barcelona y Bilbao se desviaron a Valencia y Valladolid; al igual que uno de Air France; y otro avión de la Royal Air Jordania que llegaba de Amman tuvo que aterrizar en Valencia y una aeronave de Delta procedente de Atlanta se fue a Barcelona. Las pantallas informativas de las terminales reflejaban además que prácticamente todos los vuelos de salida y llegada tenían demoras.
Fuentes de AENA señalaron que desde las 9.30 horas se establecieron regulaciones en las llegadas hasta las 15 operaciones a la hora, cuando en condiciones normales el aeropuerto realiza 39 aterrizajes.
Distintas fuentes señalaron que la media de retrasos osciló entre los 60 minutos y las dos horas, aunque se han producido también demoras de más de seis horas en vuelos con destino a Melilla, Iruñea, Bilbao, Barcelona, Alicante o Valencia y con origen en Bilbao, Valencia, Toulouse, Estocolmo o Bruselas. |