Volar es veinte veces más seguro que viajar en automóvil (hay un accidente aéreo cada un millón y medio de vuelos), diez veces más seguro que subir la escalera de nuestra casa, e incluso que tomarse una ducha. Para sufrir con seguridad un accidente en un avión, habría que tomar uno todos los días durante 31.000 años.
La fría estadística parece quedarse tan sólo en eso a tenor de la ola de siniestros registrados a lo largo del pasado verano, una alarma que ha llegado al seno de la Comisión Europea, que publicará a principios de 2006 una lista común de aerolíneas que tienen prohibido o restringido el uso de su espacio aéreo.
La primera versión de esa lista, que aún no es pública -aunque en los mentideros del sector ya circulan candidatos- incluiría a cerca de cincuenta compañías, sería elaborada en cuestión de semanas y podría publicarse en enero de 2006.
En virtud del acuerdo alcanzado en el día de ayer en el Pleno del Parlamento Europeo (con 577 votos a favor, 16 en contra y 31 abstenciones), la lista común incluirá a todas las compañías que, por incumplimiento de los requisitos de seguridad, tengan prohibido el uso de aeropuertos y del espacio aéreo de los estados miembros o estén sujetas a restricciones, como la obligación de volar siempre con un tipo de avión determinado.
Accidente en el Mar Rojo
La idea de establecer una "lista negra" europea se planteó por primera vez en 1996, pero estuvo arrinconada hasta enero de 2004, cuando el accidente de un Boeing de la egipcia Flash Airlines en el Mar Rojo mató a 148 personas.
Pero la propuesta no logró el consenso de los Veinticinco, hasta que el pasado agosto una serie de accidentes aéreos causaran la muerte de más de 500 personas, y después de que Francia y Bélgica imitasen al Reino Unido, y publicasen "listas negras" particulares.
A partir de ahora, y bajo la premisa de garantizar que todos los ciudadanos europeos disfruten del mismo nivel de seguridad con independencia de qué aeropuertos utilicen, la "lista negra" será publicada en los sitios de Internet de las autoridades comunitarias y estatales responsables de la seguridad aérea, así como en los de aeropuertos, agencias de viaje u oficinas de operadores turísticos, extremo que tampoco preveía la propuesta inicial.
Información obligatoria
En paralelo, la norma obliga a las agencias de venta a informar a los clientes del nombre de la aerolínea de cada vuelo que contraten, así como a compensarles económicamente si, por un cambio de última hora, las reemplazan por una incluida en la "lista negra". En este caso, y sin que sirva de precedente, se antoja más prudente viajar en tren y perder la compensación. |