El proscrito pero influyente grupo de los Hermanos Musulmanes se perfiló como la segunda fuerza política en Egipto al obtener un 20% de los 164 escaños disputados en la primera ronda de los comicios parlamentarios. Según los resultados finales, anunciados ayer, los Hermanos obtuvieron 33 de los 164 escaños disputados, lo que es visto en Egipto como una victoria sin precedentes de esa organización islamista moderada, creada en 1928 e ilegalizada en 1954.
Para varios analistas, los resultados suponen, por otro lado, un fuerte golpe al gobernante Partido Nacional Democrático (PND), tradicional monopolizador del Parlamento, y cuyos candidatos ganaron 67 escaños en la primera ronda electoral que se celebró en 8 de las 26 provincias del país y estuvo marcada por numerosos incidentes. El Frente Nacional para el Cambio, que agrupa a los partidos de la oposición liberal, izquierdista y panarabista, logró 8 escaños, mientras que aspirantes independientes obtuvieron el resto de los 164 asientos disputados.
Las elecciones en Egipto, uno de los países más poblados de África, comenzaron el pasado miércoles para elegir a 164 diputados de los 454 con que cuenta el Parlamento, ya que el resto se elegirán en otras dos rondas, el 20 de noviembre y el 1 de diciembre. Fuentes próximas al PND, del presidente Hosni Mubarak, reconocieron que los resultados de la primera fase «constituyen un retroceso» de ese partido, y reflejan un cambio en la opinión pública a favor de los islamistas moderados. Mohamed Habib, el ‘‘número dos’’ de los Hermanos, declaró que «los resultados demuestran el respeto y el apoyo del pueblo» a su organización «como una fuerza política influyente en el país». |