El Parlamento italiano autorizó ayer de modo definitivo una polémica reforma de la Constitución de contenido federalista, en medio de la euforia de la Liga Norte, artífice de los cambios, y con duras críticas por parte de la oposición. La conocida como ‘‘devolution’’ (el término inglés empleado en los procesos autonómicos de Escocia y Gales) recibió en su lectura final en el Senado el respaldo unánime de la mayoría conservadora, con 170 votos, y el rechazo de la oposición del centroizquierda, con 132 votos.
Al no haber alcanzado la mayoría de dos tercios necesaria para reformar la Constitución de 1948 sólo por la vía parlamentaria, los cambios deberán ser ratificados en un referéndum popular, que está previsto se celebre en el primer semestre de 2006. La oposición de centroizquierda que lidera Romano Prodi ya ha anunciado que hará campaña para que los italianos se pronuncien en contra de la reforma, que califican de «deforma» de la Constitución, ya que a su juicio perjudica a las regiones más pobres del país.
Prodi, en un artículo publicado en su página de internet, define la ‘‘devolution’’ como una medida «incoherente y desequilibrada» que «vacía el Parlamento sin reforzar realmente la capacidad del Gobierno». Y es que, entre otras cosas, la reforma reduce de 630 a 518 el número de escaños de la Cámara de Diputados, mientras establece que el Senado será de representación territorial con 252 miembros, frente a los 315 actuales.
Otra de las novedades es que concede al primer ministro la prerrogativa de disolver el Parlamento y nombrar de forma efectiva a los ministros, lo que hasta ahora era competencia del presidente de la República. Este no será elegido sólo por el Parlamento, sino por una asamblea conjunta. |