Todo indica que efectivamente el ‘‘New York Times’’ se acerca mucho a la verdad cuando interpreta los últimos acuerdos conseguidos en el Hotel de Jerusalén donde se hospedaba la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en Jerusalén como finalmente una asunción de riesgos por parte de Rice y de Bush.
Después de cinco años de Intifada en los que todas las negociaciones se reducían a exigir Israel el desarme de Hamas reduciendo mientras tanto a Gaza a una cárcel para los palestinos, mientras las huestes de Abu Mazen se tenían que contentar con izar su bandera y dejar la independencia para un futuro impreciso.
Esta vez, como ha dicho el ministro de Información palestino, Nabil Shaath, lo entendió bien: «Todos sentíamos que allí no habría lugar para un fracaso». Rice alternaba visitas a unos y otros pero dejaba claro a todos que las decisiones había que tomarlas rápidamente. Se consultó a los vecinos influyentes como el rey de Jordania,Abdalá, el presidente de Egipto, Mubarak, el ex presidente Bill Clinton, para no dejar al margen a nadie interesado además de los dos protagonistas.
El lunes y martes todo se reducía a asuntos y fechas concretas. El 25 de noviembre, palestinos y egipcios tomarán el control de la frontera común lo que quedaba asumido por el ministro de Defensa de Israel, Saul Mofas. No se trataba sólo de resolver un problema de Seguridad sino también los problemas económicos adyacentes. En el paso fronterizo de Rafah habrá 40 o hasta 50 observadores de la UE. Se abordan también entre otros el tema de la comunicación mutua entre Gaza y Cisjordania lo mismo para camiones de bienes comunes en autobuses como de personas en camiones. Según el optimismo de Mazen las condiciones para la paz se podrían decidir en 6 meses lo que nos trae a la memoria la situación de Ariel Sharon en esos seis meses de plazo que propone Mazen. Sharon ¿piensa en un nuevo partido para él? ¿Piensa en atender las condiciones del mayor partido opositor, el Shinui, para seguir en coalición con Sharon? El Shinui, según su jefe Tommy Lapid, se uniría al Gobierno de Sharon si éste introduce el matrimonio civil y el servicio militar obligatorio incluso para los escrituristas ultraortodoxos que ahora se hallan libres de estas obligaciones o ceremonias abiertas para los demás judíos o israelíes. Sería difícil para Ariel Sharon tomar desde ahora unas decisiones tan drásticas para él y para todo Israel.
La secretaria de Estado estadounidense, desde su nueva postura de riesgo, insistió también en comenzar la construcción de una aeropuerto internacional en Gaza y un puerto de mar en la costa de Gaza con todas sus consecuencias. Todo dependerá también de la convicción con que el presidente de la Casa Blanca y su Secretaria de Estado hayan tomado los riesgos a los que se refiere ‘‘New York Times’’. |