El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, considera, transcurridos ya los cien días de Gobierno, que su Ejecutivo de coalición funciona «con mucha cohesión y lealtad interna», como lo revela que en un tiempo récord haya sido capaz de aprobar los Presupuestos, «sin ruido ni estridencias».
Desde que el 4 de agosto tomase posesión el nuevo Ejecutivo de socialistas y nacionalistas, la Xunta ha logrado ofrecer, señaló su presidente en entrevista con Efe, una imagen de «Gobierno estable, sólido, solvente, con capacidad de gobernar por y para la gente», lo que, en su opinión, probablemente se ha valorado más «desde fuera» que en la propia Comunidad.
En este tiempo, ha podido percibir «un grado importante de ánimo, de empuje, de que las cosas salgan bien», entre el empresariado, la cultura o los sindicatos y «a lo largo de la geografía gallega no ha recibido más que simpatía, afecto, ganas de que el Gobierno lo haga bien», manifestó.
Restó importancia a las diferencias de criterio registradas en algunos aspectos con sus socios del BNG, e insistió en que acudió a la Conferencia de Presidentes de septiembre para hablar de la financiación de sanidad a expresar su postura con el «pleno aval» de su Gobierno, a pesar de las críticas posteriores de los nacionalistas.
Por tanto, dijo, «que luego pueda haber matices, cuando se habla de obtener fondos o si se podría haber conseguido más, me parece que entra a formar parte de lo normal», indicó.
Herencia
Respecto a la herencia dejada por el Gobierno de Manuel Fraga, Pérez Touriño reiteró que, en su decisión de revisar decisiones del anterior Ejecutivo, «no hay ningún afán de revancha o de mirar atrás, y mucho menos con ira».
Se trata, dijo, de «poner orden, racionalidad, equidad y transparencia» en el gasto público, después de encontrar un «desequilibrio financiero» en la Televisión de Galicia. Lo importante, apuntó, «no es hacer bandera» de estas supuestas anomalías, sino «ordenar el gasto». |